Tres de los cuatro niños que resultaron heridos en un campo minado en zona rural del municipio de Olaya Herrera, en Nariño, en estos momentos reciben atención médica en la ciudad.
El padre de uno de ellos, José Eduar Guerrero, dijo que es difícil describir el miedo y la angustia de los menores de edad, luego de sufrir ese grave accidente en la vereda Laguna, cuando se encontraban jugando futbol.
“En el hecho resulto herido, Moisés, mu hijo de 5 años de edad,” señaló Guerrero, quien manifestó que el niño permanece internado en el Hospital Universitario del Valle, en la ciudad de Cali.
Agregó, que su hijo ha sido sometido a varias cirugías por parte de los médicos que intentan salvarle la pierna izquierda donde sufrió delicadas heridas,
“Se encuentra estable. Los médicos están esperando resultados de unos estudios. Ya le han hecho cuatro operaciones en el piecito y están tratando de que no se le pierda”.
Secuelas emocionales
El padre explicó que, además de las graves lesiones físicas, el menor enfrenta secuelas emocionales tras la explosión.
“Él no puede quedarse solo. Cuando se duerme y se siente solo, grita y se asusta. Pide ayuda. Todavía tiene ese trauma”, aseguró.
Los responsables
De acuerdo con información entregada por el Ejército, el campo minado habría sido instalado por integrantes de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, estructura señalada de hacer parte de las disidencias Farc.
Guerrero contó que el día de los hechos los niños jugaban fútbol cerca del caserío, mientras varios adultos asistían a una reunión comunitaria.
“Ellos salieron un momentico de la cancha y cuando escuchamos fue la explosión”, recordó.
Les da miedo jugar
La familia aseguró que otros dos hijos permanecen en la zona rural al cuidado de una tía, pero también quedaron afectados por el temor generado tras estos hechos.
“Los niños dicen que les da miedo jugar porque piensan que también puede haber otra mina por ahí. Ya no se sienten seguros”, afirmó.
“No queremos volver”
El padre hizo un llamado urgente a las autoridades para recibir apoyo y no tener que regresar al territorio donde ocurrió la tragedia.
“Nosotros no quisiéramos volver allá. Si tuviéramos una ayuda aquí en Cali, nos quedaríamos por las terapias del niño y para estar pendientes de él. Allá vivimos del diario y no tenemos nada”, manifestó.
Actualmente, tres de los cuatro menores heridos continúan recibiendo atención médica en Cali, mientras avanzan las investigaciones para establecer responsabilidades por la instalación de explosivos en una zona frecuentada por la comunidad.




