El domingo 9 de noviembre de 2025, un niño de cinco años perteneciente a la comunidad indígena Emberá cayó desde el segundo piso del centro de atención humanitaria ubicado en el barrio La Rioja, en el occidente de Bogotá, lo que desencadenó una serie de intervenciones de emergencia por parte de las autoridades distritales.
Niño emberá cayó de un segundo piso
Según informó la Secretaría Distrital de Integración Social, tras la caída se activaron los protocolos de atención para niños y niñas en riesgo, y en coordinación con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) se procedió con el abordaje integral previsto.
El menor fue trasladado de urgencia al Hospital Santa Clara, donde recibió atención médica y quedó bajo observación. Sin embargo, se reporta que en un primer momento su padre se negó a autorizar que se llevara a cabo dicha atención, lo que generó demoras y motivó la intervención de las autoridades de protección de la niñez.
El punto de atención en La Rioja, donde se alojaban las familias de la comunidad Emberá, fue señalado por la Secretaría de Integración Social como un espacio que “no cuenta con las condiciones adecuadas de habitabilidad, saneamiento ni seguridad” para las familias que allí permanecen. Por este motivo, desde hace varios meses la Administración Distrital viene ofreciendo alternativas de reubicación, retorno o integración local para las familias indígenas que aún habitan ese entorno, con especial énfasis en la protección de los niños, niñas y adolescentes.
El distrito incluso reiteró su llamado a avanzar en el proceso de traslado hacia entornos más seguros, donde las familias puedan acceder a servicios básicos y acompañamiento permanente. El comunicado reiteró que la protección integral de la infancia es responsabilidad compartida entre el Estado, la familia y la sociedad, conforme al artículo 44 de la Constitución Política de Colombia.
La alcaldía ya pidió reubicación
Este incidente reaviva las preocupaciones sobre las condiciones en que viven comunidades indígenas desplazadas o en reubicación en Bogotá, y el grado en que dichos entornos realmente ofrecen seguridad, cobertura sanitaria y acompañamiento familiar. La situación plantea también interrogantes sobre la eficacia de la atención inmediata en casos de accidentes y la disposición de los padres o responsables a permitir el acceso a los servicios de salud. En este caso concreto, la combinación de un accidente grave, la demora en la atención y el entorno deficientemente adecuado ha generado una alerta sobre la necesidad de mejorar la coordinación institucional, el estado físico de los lugares de atención y la sensibilización familiar para reaccionar ante emergencias.
El seguimiento del caso continúa bajo responsabilidad de la Secretaría de Integración Social y el ICBF, que informaron que están brindando acompañamiento psicosocial y familiar, además de garantizar medidas de protección para los demás miembros de la familia.

