RICARDO SARASTY

Señor alcalde electo Nicolás Toro

Felicitándolo por el triunfo obtenido en las urnas y por el cual hoy se apresta a gobernar en calidad de alcalde a nuestro municipio, me dirijo a usted para desearle todos los éxitos a lo largo de los cuatro años que debe de durar su gobierno, pues si a usted le va bien al municipio con sus habitantes debe de irle mejor.

También me dirijo a usted con la intención de ser atendido en una petición junto con una recomendación, las dos referidas a la educación, para ser atendidas durante su administración. Al respecto debo decirle que como se puede ver, ubíquese donde se ubique no hay ángulo,  desde donde se vea a estos últimos años como perdidos para la educación pública, por lo que algo parece no funcionar bien en el ente encargado de velar porque esta parte importante del constructo social se mantenga respondiendo a las exigencias de un mundo cada vez más veloz en sus cambios.

Mi señor alcalde electo aunque suene ya a frase de cajón pero en todas partes se reclaman ciudadanos preparados para responder con sus capacidades a los retos que les presentan los avances científicos y con ellos las nuevas tecnologías con sus innovaciones técnicas. No obstante en nuestras instituciones educativas, a excepción de unas pocas que ya se asoman al siglo XXI, todo avanza sobre el letargo de un largo final del siglo XX, al cual pareciera que muchos maestros tratan de alargar hasta donde más se pueda quizá motivados por la nostalgia y ojalá sea por ello y no por el convencimiento aquel manda a ver todo lo pasado como mejor.

En esas condiciones la educación pública en nuestro municipio no está cumpliendo a cabalidad con su única misión, preparar ciudadanos para su desempeño en la nueva aldea, cuyas fronteras ya no están marcadas por unos limites geográficos sino culturales.

Porque como aún se aprecia, aparte de creer que el avance en la educación solo implica poner  a los estudiantes enfrente a unas pantallas interconectadas, nada más se ha hecho en pro de una formación académica y humana que dote como corresponde a los niños, niñas, jóvenes y señoritas, con herramientas básicas o sea fundamentales para ser competentes o aptos en el desempeño de nuevas tareas propias del nuevo siglo.

Claro que hay que dejar bien claro que cuando se dice básicas se alude a lo fundamental y no a lo mínimo, que es como se da a pensar desde la politiquería el significado de lo básico, con la intención de justificar los presupuestos amañados o la mala administración de los recursos.

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Como lo mas seguro es que sus antecesores acompañados por sus sendos secretarios de educación se pronuncien para demostrar lo hecho por ellos en este campo de la administración pública, llamando la atención sobre lo construido, al respecto se debe reconocer ese esfuerzo, pero de igual manera también se debe señalar que lo hecho no cubre el déficit de plantas o edificaciones requeridas, pues con todo lo levantado, persiste el hacinamiento en más de una institución.

Grave problema que por la mezquindad con la que se han manejado el presupuesto destinado a la educación pública, se les ha impedido a las generaciones recientes de egresados contar con un proceso de formación con calidad humana. Pues en la montonera nadie tiene rostro y menos alma, todos y cada uno han sido y son simples cabezas que se cuentan para tazar los gastos, que es como se debe entender la expresión costo per cápita.

Señor Alcalde electo Nicolas Toro tiene usted en sus manos la gran oportunidad de volver a ubicar al municipio de Pasto entre los mejor educados, como ya era común verlo, por lo que le pido un secretario de educación eficaz.    ricardosarasty32@hotmail.com