La NASA confirmó la cancelación del intento de rescate del Observatorio Neil Gehrels Swift, uno de los telescopios espaciales más importantes para el estudio de fenómenos extremos del universo. La decisión se produjo después de que la nave robótica LINK, desarrollada por la empresa estadounidense Katalyst Space Technologies, presentara problemas persistentes en su sistema de control de actitud que impidieron continuar con el plan de capturar y elevar la órbita de Swift.
La misión, denominada Swift Boost, había sido concebida como una operación pionera: una nave comercial debía aproximarse a un satélite científico que no fue diseñado originalmente para ser reparado, sujetarlo mediante brazos robóticos y elevarlo a una órbita más alta para prolongar su vida científica.
Sin embargo, el 19 de agosto de 2026, NASA y Katalyst Space anunciaron que LINK ya no intentará capturar ni impulsar el observatorio. La agencia estadounidense indicó que la nave todavía podría realizar operaciones de aproximación y proximidad con Swift para obtener información que ayude a desarrollar futuras tecnologías de servicio y rescate de satélites.
Como consecuencia, Swift continuará perdiendo altura y se espera que reingrese en la atmósfera terrestre antes de que termine 2026, poniendo fin a más de dos décadas de observaciones astronómicas.
¿Qué ocurrió con la misión Swift Boost?
El problema no comenzó con Swift, sino con la nave enviada para rescatarlo.
NASA había contratado en septiembre de 2025 a Katalyst Space, una compañía de Arizona, para construir y operar una nave de servicio capaz de encontrarse con Swift y modificar su órbita. La misión debía demostrar que las nuevas tecnologías comerciales podían utilizarse para prolongar la vida de satélites científicos que se encuentran cerca del final de su permanencia orbital.
La nave, denominada LINK, fue lanzada el 3 de julio de 2026 desde el atolón de Kwajalein, en las Islas Marshall, mediante un cohete Pegasus XL de Northrop Grumman. El lanzamiento permitió colocar a LINK en una órbita compatible con la de Swift y comenzar el proceso de aproximación.
Pero poco después de iniciar sus operaciones orbitales aparecieron dificultades relacionadas con el control de actitud, es decir, con la capacidad de la nave para determinar y controlar correctamente su orientación en el espacio.
La situación llegó a provocar que LINK comenzara a girar de manera no deseada. Los equipos de Katalyst y NASA trabajaron durante semanas para recuperar el control mediante procedimientos y actualizaciones de software.
De hecho, a comienzos de agosto los ingenieros consiguieron reducir la velocidad de giro de la nave y posteriormente Katalyst cargó una actualización de software destinada a utilizar los actuadores restantes para recuperar la estabilidad. NASA informó el 11 de agosto que LINK estaba preparado para continuar su aproximación hacia Swift.
Sin embargo, los problemas de control no pudieron resolverse de forma suficientemente fiable para ejecutar la parte más delicada de la misión: acercarse al observatorio, capturarlo y elevarlo a una órbita más segura.
Un matiz importante sobre el supuesto «fallo eléctrico»
Aunque la noticia ha sido descrita en distintos medios como un fallo eléctrico de la misión de rescate, el comunicado oficial de NASA utiliza una formulación más precisa: habla de un problema persistente de control de actitud de la nave comercial.
Los problemas eléctricos estuvieron relacionados con las dificultades de control descritas durante la misión, pero NASA no presenta la cancelación simplemente como «un apagón» de LINK. Por ello, la descripción técnicamente más precisa es que la misión fracasó debido a problemas persistentes en el sistema de control de actitud de la nave.
¿Por qué era necesario rescatar al telescopio Swift?
El problema que amenazaba a Swift era muy diferente.
El observatorio fue lanzado el 20 de noviembre de 2004 y originalmente estaba concebido para una misión principal de aproximadamente dos años. Su objetivo era estudiar los llamados estallidos de rayos gamma, conocidos como GRB por sus siglas en inglés, considerados entre las explosiones más energéticas del universo.
Swift superó ampliamente sus expectativas iniciales. Durante más de 20 años ha continuado proporcionando información científica sobre explosiones estelares, agujeros negros, galaxias activas, estrellas y otros fenómenos astronómicos.
El observatorio cuenta con tres instrumentos principales:
- Burst Alert Telescope (BAT), encargado de detectar y localizar estallidos de rayos gamma.
- X-Ray Telescope (XRT), utilizado para observar los fenómenos en rayos X.
- Ultraviolet/Optical Telescope (UVOT), que permite estudiar los acontecimientos en luz ultravioleta y visible.
La combinación de estos instrumentos convierte a Swift en un observatorio especialmente valioso para estudiar fenómenos que cambian rápidamente. Cuando detecta un estallido de rayos gamma, puede determinar su posición y orientar rápidamente sus otros instrumentos para observar el resplandor posterior de la explosión.
La órbita de Swift comenzó a deteriorarse
El motivo por el que Swift necesitaba ser elevado a una órbita superior está relacionado con su ubicación alrededor de la Tierra.
Aunque se encuentra en el espacio, Swift no está completamente fuera de la influencia de la atmósfera terrestre. Su órbita baja hace que exista una pequeña cantidad de partículas atmosféricas que generan resistencia o arrastre atmosférico.
Con el paso del tiempo, ese arrastre provoca una pérdida gradual de energía orbital y, por consecuencia, una reducción de la altura del satélite.
La situación se agravó durante los últimos años debido al aumento de la actividad solar. La energía procedente del Sol puede calentar y expandir las capas superiores de la atmósfera terrestre, aumentando el arrastre que experimentan los objetos situados en órbita baja. NASA explicó que el incremento inesperado de la actividad solar aceleró el deterioro de la órbita de Swift.
Para tratar de ganar tiempo, los operadores modificaron la forma de operar el observatorio. Swift suspendió sus observaciones científicas y adoptó una orientación diseñada para reducir el arrastre atmosférico y prolongar el tiempo que podía permanecer en órbita.
El objetivo era elevar Swift cientos de kilómetros
El plan de Swift Boost consistía en que LINK se aproximara al observatorio y utilizara sus sistemas robóticos para sujetarlo.
La misión pretendía elevar la órbita de Swift desde aproximadamente 347 kilómetros hasta una altitud cercana a los 600 kilómetros. NASA había establecido que el procedimiento se volvería considerablemente más difícil si la altitud media de Swift descendía por debajo de unos 300 kilómetros.
La nave LINK fue diseñada específicamente para esta operación. NASA indicó que el vehículo tenía una masa de aproximadamente 400 kilogramos y estaba equipado con tres brazos robóticos, además de sistemas de navegación, guiado y control de precisión destinados a permitir el encuentro con un satélite que no había sido construido específicamente para ser capturado.
La importancia de la misión iba más allá de salvar a Swift.
Si funcionaba, habría demostrado que una nave comercial relativamente pequeña podía acercarse y modificar la órbita de un satélite científico que no fue diseñado para recibir mantenimiento en el espacio.
Una misión de alto riesgo y desarrollo acelerado
Swift Boost también representaba un experimento en la forma de desarrollar misiones espaciales.
NASA recurrió a Katalyst Space en 2025 y le concedió un plazo excepcionalmente corto para diseñar, construir, probar y lanzar el vehículo de servicio. La misión se convirtió en una carrera contra el deterioro orbital de Swift.
Según la documentación de NASA, el contrato fue adjudicado en septiembre de 2025, mientras que el lanzamiento estaba previsto para mediados de 2026. En otras palabras, Katalyst tuvo menos de un año para llevar adelante buena parte del desarrollo de una misión orbital de gran complejidad.
El contrato tuvo un valor de alrededor de 30 millones de dólares, una cantidad considerablemente inferior a lo que supondría desarrollar y lanzar un nuevo observatorio con capacidades similares.
Por eso, el proyecto también era una apuesta por una nueva generación de servicios comerciales en órbita.
¿Qué pasará ahora con LINK?
La cancelación no significa necesariamente que LINK deje de utilizarse inmediatamente.
NASA y Katalyst han decidido aprovechar la nave para realizar operaciones de encuentro y proximidad con Swift. Aunque ya no se intentará capturar y elevar el observatorio, la nave podría acercarse para recopilar información sobre navegación, control, dinámica orbital y otros aspectos relacionados con el servicio de satélites.
Estos datos podrían resultar importantes para futuras misiones.
El fracaso de Swift Boost permite identificar problemas que podrían corregirse en nuevos vehículos y ayudar a mejorar los procedimientos utilizados para aproximarse a satélites que no fueron construidos pensando en recibir mantenimiento.
En ese sentido, la misión no alcanzará su objetivo principal, pero todavía puede producir resultados tecnológicos útiles.
¿Qué significa la pérdida de Swift para la astronomía?
La desaparición de Swift supone una pérdida científica importante.
Durante más de dos décadas, el observatorio se convirtió en una herramienta fundamental para la astronomía de fenómenos transitorios, es decir, acontecimientos cósmicos que aparecen, evolucionan y desaparecen en escalas de tiempo relativamente cortas.
Su capacidad para detectar rápidamente estallidos de rayos gamma y orientar sus telescopios hacia ellos permitió estudiar fenómenos que, de otra manera, serían extremadamente difíciles de observar.
Con el paso de los años, Swift también amplió sus objetivos científicos. NASA señala que el observatorio ha estudiado, entre otros fenómenos, explosiones de estrellas, llamaradas de rayos X, galaxias activas, objetos que son destruidos por agujeros negros supermasivos y diferentes cuerpos del Sistema Solar.
Incluso en 2026, el observatorio continuaba aportando resultados científicos. En julio, por ejemplo, NASA informó sobre observaciones de Swift relacionadas con un agujero negro que estaba desgarrando una estrella, demostrando que el telescopio todavía conservaba un importante valor científico.
El final de Swift no será una explosión visible desde la Tierra
Cuando se habla de que Swift «reingresará» a la atmósfera, esto no significa que el observatorio vaya a caer intacto sobre la superficie terrestre.
A medida que su órbita continúe descendiendo, el satélite encontrará cantidades cada vez mayores de atmósfera. La fricción aumentará la temperatura y terminará provocando la desintegración de gran parte de la estructura.
NASA espera que el observatorio se queme durante su reingreso atmosférico antes de que finalice 2026, aunque la fecha exacta dependerá de la evolución de su órbita y de las condiciones atmosféricas y solares.
Por ello, no debe interpretarse la noticia como una caída inmediata. El observatorio todavía permanece en órbita y su descenso continuará durante los próximos meses.
Una misión que podría marcar el futuro del rescate de satélites
Aunque el desenlace de Swift Boost es negativo desde el punto de vista de su objetivo principal, NASA considera que la experiencia puede servir para avanzar en una tecnología cada vez más importante: el servicio de satélites en órbita.
La posibilidad de reparar, reabastecer, mover o rescatar satélites podría cambiar la manera en que se diseñan y operan futuras misiones espaciales.
Actualmente, muchos satélites son enviados al espacio sin mecanismos destinados a facilitar su captura por otra nave. Si los vehículos de servicio consiguen operar de forma autónoma y segura, sería posible ampliar la vida útil de algunos activos espaciales sin tener que sustituirlos por completo.
Swift era precisamente un caso especialmente interesante porque llevaba más de dos décadas en órbita y no había sido diseñado originalmente para una operación de rescate de este tipo.
Un final inesperado para uno de los grandes observatorios de NASA
La historia de Swift comenzó en 2004 con una misión principal prevista de apenas dos años. Más de dos décadas después, el observatorio deja una trayectoria científica muy superior a la inicialmente planteada.
La misión Swift Boost pretendía darle una nueva oportunidad mediante una operación tecnológica inédita. Sin embargo, los problemas de control de LINK hicieron imposible completar el rescate dentro de las condiciones necesarias.
NASA ha decidido ahora abandonar el intento de elevar el observatorio y concentrarse en aprovechar lo que todavía pueda aprenderse de LINK y de sus operaciones alrededor de Swift.
El observatorio continuará descendiendo hasta que la atmósfera ponga fin a su misión. Su reingreso marcará el cierre de una etapa extraordinariamente longeva para una nave que fue concebida para estudiar explosiones cósmicas de apenas unos segundos y terminó convirtiéndose en uno de los instrumentos más versátiles de la astronomía de altas energías.
Más que un simple fracaso, Swift Boost deja una pregunta abierta para el futuro de la exploración espacial: ¿será posible construir una infraestructura capaz de rescatar rutinariamente satélites envejecidos antes de que se pierdan para siempre?
La respuesta todavía está por llegar. Pero los problemas encontrados por LINK —y los datos que pueda obtener durante sus próximas operaciones de proximidad— podrían convertirse en una parte importante de esa respuesta.
