NARIÑO VIVE AMBIENTE ELECTORAL

En el departamento de Nariño se respira un ambiente especial. A pocos días de las elecciones al Congreso de la República —Senado y Cámara— que se celebrarán el próximo 8 de marzo, el entusiasmo ciudadano comienza a sentirse en las calles, en los corregimientos, en los municipios y en cada conversación cotidiana. No se trata solo de una nueva cita con las urnas, sino de la oportunidad de reafirmar la vocación democrática de una región que históricamente ha sabido participar, opinar y defender el derecho a decidir su futuro.

Uno de los aspectos más destacados de este proceso electoral es, sin duda, la eficiente logística que viene adelantando la Registraduría Nacional del Estado Civil en Nariño. Las autoridades electorales han confirmado que todo avanza conforme al cronograma establecido, con garantías plenas de transparencia, organización y seguridad. Este esfuerzo institucional es fundamental para generar confianza en los electores y para asegurar que cada voto cuente y sea respetado.

Por primera vez en la historia electoral del departamento, serán instaladas 4.017 mesas de votación, un número sin precedentes que refleja el crecimiento del censo electoral y la voluntad de acercar las urnas a la ciudadanía. Este aumento significativo en las mesas permitirá una mayor cobertura territorial, reducirá los tiempos de espera y facilitará el ejercicio del voto, especialmente en zonas rurales y apartadas donde históricamente el acceso ha sido más complejo. Es una señal clara de que la democracia también se construye con planeación, inversión y compromiso institucional.

El despliegue logístico incluye, además, la capacitación de jurados de votación, la adecuación de puestos electorales y la coordinación con las autoridades civiles y de seguridad para garantizar una jornada tranquila y ordenada. Todo este trabajo previo demuestra que el proceso electoral no se improvisa y que, cuando las instituciones cumplen su papel, se fortalecen los cimientos de la democracia.

Sin embargo, la responsabilidad no recae únicamente en las autoridades. El verdadero protagonista de esta jornada es el elector. Por ello, desde las autoridades electorales se ha hecho un llamado enfático a la ciudadanía para que salga a votar masivamente y derrote al gran enemigo de la democracia: el abstencionismo. Cada elección en la que una parte importante de la población se queda en casa representa una oportunidad perdida para incidir en las decisiones que afectan la vida colectiva.

Nariño tiene hoy la posibilidad de enviar un mensaje claro al país: que es un departamento participativo, consciente y comprometido con su destino político. Votar no es solo un derecho; es un deber ciudadano y una herramienta poderosa para exigir representación, gestión y resultados. El Congreso que se elija el 8 de marzo tendrá en sus manos decisiones clave para el desarrollo regional, la inversión social y la construcción de un país más equitativo.

El entusiasmo que hoy se vive en Nariño debe traducirse en una alta participación en las urnas. Que las plazas llenas, las conversaciones animadas y las expectativas ciudadanas se conviertan en votos conscientes y responsables. La democracia se fortalece cuando la ciudadanía participa y cuando las instituciones responden con eficiencia, como hoy lo está haciendo la Registraduría.

El 8 de marzo no es una fecha cualquiera. Es una cita con la historia, con el futuro y con la posibilidad de seguir construyendo, desde el voto, un Nariño más fuerte y una Colombia más democrática. Que nadie se quede al margen. Que el entusiasmo se convierta en acción.

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