El panorama de la salud mental en Nariño se torna cada vez más preocupante, con cifras que reflejan una crisis latente en la región. Según los datos recopilados por el Instituto Departamental de Salud, se reportan 890 casos de alerta, siendo la depresión la principal causa de intervención. Además, se han registrado lamentables 5 casos de suicidio confirmados, cifra que enciende las alarmas y demanda una respuesta inmediata por parte de las autoridades y profesionales de la salud.
Frente a esta situación crítica, el psicólogo clínico Oswaldo Navarro Arteaga, en representación del Consultorio Psicológico Integral Para Todos, alza la voz para instar a una acción decidida en la prevención y atención de la salud mental en la región. Navarro Arteaga destaca la necesidad urgente de que los entes de control, tanto públicos como privados, tomen cartas en el asunto y promuevan activamente políticas y programas que aborden esta problemática de manera integral.
En este sentido, el psicólogo enfatiza la importancia de no solo enfocarse en la atención de los casos ya diagnosticados, sino también en la prevención primaria y secundaria, brindando herramientas y recursos a la población para enfrentar y superar las dificultades emocionales y mentales. Propone la implementación de programas de educación y sensibilización en las escuelas, centros de trabajo y comunidades, con el fin de fomentar la comprensión y empatía hacia quienes sufren de trastornos mentales.
Respuesta rápida
Asimismo, Navarro Arteaga hace un llamado a la creación de líneas de atención y apoyo psicológico, accesibles para toda la comunidad, con el objetivo de ofrecer una respuesta rápida y efectiva a aquellos que necesiten ayuda. Insiste en la importancia de generar una red de contención y acompañamiento para quienes atraviesan momentos difíciles, brindándoles un espacio seguro para expresar sus emociones y buscar soluciones a sus problemas.
En cuanto a la población infantil y adolescente, el psicólogo alerta sobre el preocupante incremento en el consumo de sustancias psicoactivas, así como en los casos de intento de suicidio a edades tempranas. Propone la implementación de programas específicos dirigidos a este grupo poblacional, que aborden de manera integral los factores de riesgo y promuevan estilos de vida saludables y resilientes. En conclusión, la crisis de salud mental en Nariño requiere una respuesta colectiva y coordinada por parte de toda la sociedad. Es momento de dejar de lado la indiferencia y trabajar juntos para construir un entorno más saludable y compasivo, donde cada individuo tenga la oportunidad de alcanzar su máximo potencial y disfrutar de una vida plena y satisfactoria.

