NARIÑO ESTÁ EN GUERRA

No sabemos en qué departamento viven nuestras autoridades departamentales, empeñadas en afirmar que Nariño es un remanso de paz, cuando la realidad es otra y, la amarga realidad, es que nos encontramos en guerra.

Es triste ver cómo nos engolosinamos con unos procesos de paz territoriales, los cuales no han funcionado para nada, puesto que los gestores de la violencia siguen haciendo de las suyas en nuestra región.

Lo cierto es que nos encontramos en guerra, puesto que no de otra manera se pueden calificar los enfrentamientos que se vienen presentando en diversos puntos de la geografía nariñense.

Igualmente tenemos que calificar como una guerra, el ataque de grupos alzados en armas contra el ejército nacional, con ataques a bala contra los helicópteros militares, lo que en las últimas horas causó la muerte del soldado Yathson Maestre Salazar.

Entonces, no entendemos que paz puede haber en el departamento de Nariño, cuando en zonas como el municipio de Cumbitara, el acoso de las bandas criminales, está afectando a miles de personas, entre ellos, adolescentes, niños y niñas, así como las personas mayores, que están quedando en medio de los combates, con graves riesgos para su integridad física.

Naturalmente, como lo expresa, la alcaldesa de Cumbitara, Adriana López, en la cordillera nariñense, hay en estos instantes, mucha preocupación y dolor, por todo lo que viene ocurriendo en detrimento de las comunidades.

En este sentido, siempre hemos afirmado que apoyamos de manera total, todos los esfuerzos que se desplieguen a favor de la paz, pero en este caso, estamos viendo que los promocionados dialogos territoriales de los cuales nuestro departamento de Nariño, iba a ser un modelo ante Colombia, lo que al parecer están causando es el recrudecimiento de los hechos de violencia en varias zonas del departamento.

Por todos los episodios de violencia que estamos pasando en el departamento de Nariño, en vez de la promocionada paz, lo que estamos observando es un profundo temor y el desplazamiento de miles de personas, como ocurre actualmente en el municipio de Cumbitara.

Nos referimos a una situación en extremo preocupante, que nos muestra con claridad la intención de los violentos de seguir ejerciendo su dominio en varias zonas de Nariño.

Consideramos que no se puede dejar a estas miles de personas, afectadas por la violencia sin ayuda,  por lo que es obligación de los gobiernos nacional y departamental, tomar cartas en el asunto y tenderle la mano a estos compatriotas en desgracia. Por lo tanto, se hace necesario, un inmediato acompañamiento institucional, la entrega de ayudas humanitarias, consistente en alimentos, ropa y alojamiento, así como atención sicológica.

Hoy, la alcaldesa de Cumbitara, Adriana López, clama por esa ayuda, ante la difícil situación por la que atraviesa su municipio, donde se espera una rápida respuesta de los gobiernos nacional y departamental, puesto que aparte de las enormes necesidades que afrontan los desplazados por la violencia, la Alcaldía carece de los recursos necesarios para atender una emergencia de estas proporciones.

La ayuda para la comunidad es urgente, pero también ante el acoso de los violentos, consideramos que se hace necesaria, una mayor presencia de la Fuerza Pública, para hacerle frente a estos grupos armados, que insisten en desestabilizar el orden público en nuestra región.

Hoy, por culpa de la violencia desatada, no es ninguna exageración decir que estamos en guerra, ni tampoco podemos criticar a los señores de Estados Unidos, quienes le recomiendan a sus nacionales, no viajar a estos terruños, puesto que su seguridad e integridad, corren peligro.  Esa es la lamentable realidad de Nariño hoy.