El Instituto Departamental de Salud de Nariño (Idsn) avanza en la implementación de acciones preventivas frente a las intoxicaciones por consumo de sustancias psicoactivas, un tema de alta preocupación en la región.
Este aspecto fue analizado recientemente en el Comité de Vigilancia Epidemiológica (Cove), donde se revisaron las principales problemáticas. Las autoridades de salud hicieron énfasis en la necesidad de actuar de manera integral. El objetivo es reducir el riesgo en la población, especialmente en niños, adolescentes y jóvenes.
La entidad fortalece el trabajo conjunto con el sector educativo, reconociendo que la escuela es un escenario vital en la prevención. A través de la estrategia ICDP y el programa Habilidades para la vida, se han implementado procesos de acompañamiento.
Iniciativas
Estas iniciativas brindan pautas de crianza a las familias y herramientas prácticas a los estudiantes. El propósito es ofrecer soluciones pedagógicas que permitan enfrentar situaciones de riesgo. La prevención se convierte así en un eje prioritario para la salud pública en Nariño.
“Promover el buen trato en la familia y acompañar a los adolescentes en sus decisiones es fundamental para reducir el impacto del consumo”, señaló María Eugenia Eraso, líder de Convivencia Social y Salud Mental del IDSN.
La funcionaria explicó que la construcción de entornos protectores en los hogares fortalece la capacidad de respuesta de los jóvenes. También indicó que la corresponsabilidad de los padres es clave en este proceso. Los lineamientos buscan garantizar relaciones saludables y seguras dentro de la familia.
Encuentro
En este encuentro participó el psiquiatra Mauricio de la Espriella, quien ofreció un análisis técnico sobre el tema. El especialista señaló que el reto no se limita al manejo clínico de los casos ya existentes. Subrayó que es urgente consolidar políticas de promoción y prevención que vayan más allá de la atención inmediata. “El consumo requiere un abordaje estructural desde la salud mental”, sostuvo. Sus reflexiones invitan a reforzar la dimensión comunitaria de la prevención.
De la Espriella explicó que los médicos deben tener en cuenta múltiples variables para atender los casos. “Es importante considerar el tipo de sustancia de consumo y el tiempo de exposición de la persona”, aseguró.
Intervención
Destacó que cada situación requiere una intervención diferenciada, adaptada a las características del paciente. Además, insistió en que el fortalecimiento de la salud mental debe ser una prioridad transversal. Este aspecto resulta fundamental para que las acciones preventivas sean efectivas.
Actualmente, varios municipios de Nariño trabajan de manera articulada con el Idsn en proyectos de gran alcance. Estas propuestas ya fueron presentadas ante el Ministerio de Salud y Protección Social.
El propósito es implementar políticas sostenibles de prevención del consumo que tengan continuidad en el tiempo. La articulación entre lo local y lo nacional permite consolidar una estrategia más sólida. De esta forma, se asegura que los programas trasciendan las coyunturas y se mantengan vigentes.
La apuesta es construir entornos seguros que promuevan la vida, el respeto y la sana convivencia. Los esfuerzos buscan ofrecer alternativas reales que alejen a los jóvenes de los riesgos del consumo. En este camino, la participación activa de la comunidad resulta indispensable.

