Nariño enfrenta nuevas dinámicas de violencia y reclutamiento, advierte ONU DD.HH.

El reciente informe de la ONU sobre derechos humanos confirma que en el departamento de Nariño la violencia no solo persiste, sino que está cambiando de forma y volviéndose más compleja, con impactos directos sobre comunidades y, especialmente, menores de edad.

🔎 ¿Qué está pasando en Nariño?

Según la Oficina del Alto Comisionado de la ONU:

  • Se han fortalecido grupos armados no estatales y han surgido nuevos actores ilegales, lo que reconfigura el conflicto en la región.
  • Estos grupos ejercen control territorial y social, afectando la vida cotidiana mediante amenazas, homicidios, extorsión y restricciones a la movilidad.
  • Existe una especie de “ley del silencio”, donde comunidades evitan denunciar por miedo a represalias.

⚠️ Reclutamiento de menores: una de las mayores alertas

Uno de los puntos más críticos es el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes:

  • La ONU advierte que el reclutamiento continúa y se está adaptando, incluso usando redes sociales para atraer a menores.
  • Este fenómeno hace parte de una tendencia nacional preocupante: en Colombia, el reclutamiento infantil se ha disparado en los últimos años, con casos registrados incluso cada 20 horas.
  • Los menores son captados mediante engaños, presiones o por falta de oportunidades, y luego son usados en actividades armadas o ilegales.

🧭 Otras dinámicas preocupantes

El informe también señala:

  • Amenazas a líderes sociales y comunitarios, especialmente si se oponen a los grupos armados.
  • Interferencia en comunidades indígenas y afrodescendientes, debilitando su autonomía y procesos organizativos.
  • Casos de violencia sexual, trata de personas y privaciones de libertad.

🧩 ¿Qué explica esta situación?

La ONU sugiere que estas dinámicas están ligadas a:

  • Disputa por economías ilegales (narcotráfico, minería).
  • Débil presencia estatal en zonas rurales.
  • Pobreza y falta de acceso a educación y oportunidades.

🟡 En resumen

Nariño enfrenta una reconfiguración del conflicto armado, donde los grupos ilegales no solo mantienen su presencia, sino que adoptan nuevas estrategias de control y reclutamiento, especialmente dirigidas a jóvenes. La situación representa un reto urgente para el Estado en materia de protección, prevención y garantía de derechos.

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