Por: Jaime Goyes Andrade
La grave crisis económica y social que padece el departamento de Nariño después del deslizamiento de tierra que dejó prácticamente incomunicada a esta región con el resto del país, debe ser atendida de manera urgente por parte del Gobierno Nacional.
Son muchas las personas que se han visto afectadas y para evitar que la crisis sea cada vez peor, se requiere que la Presidencia de la República declare lo más antes posible el Estado de Emergencia para Nariño y lograr que se busque una pronta solución a todos los problemas que se han generado tras el derrumbe de la vía principal.
Y más aún si se tiene en cuenta que las vías alternas no dan abasto por encontrarse en pésimas condiciones, súmele a eso la inseguridad tan grande que se presenta, donde muchas personas han sido atracadas por las bandas delincuenciales que operan en ese sector.
Es tanta la inseguridad que hasta un bus que transportaba a los futbolistas sub 15 de Nariño, fueron retenidos y obligados a pagar dinero para que los dejen pasar a Pasto.
Es algo inconcebible lo que pasa en esa vía entre Pasto y Popayán, la cual supuestamente es una carretera de gran importancia, al ser la Panamericana, desde hace décadas se encuentra en total abandono, donde además de parecer una ‘trocha’ se ha convertido en el fortín de la delincuencia.
Señala la Constitución Política de Colombia que “cuando se presentan hechos que perturben o amenacen perturbar en forma grave e inminente el orden económico y social o que constituyan una calamidad pública, el Presidente podrá declarar Estado de Emergencia, lo que le permitirá un actuar ágil y eficiente para hacer frente a la situación de crisis y a su vez, minimizar la expansión de los efectos de esta, mediante la expedición de decretos con fuerza de ley”.
Por eso urge el ‘Estado de Emergencia’ para Nariño ya que esta se puede decretar cuando “ocurre un caso de perturbación de la paz o del orden interno, de catástrofe o de graves circunstancias que afecten la vida”.
En el caso de Nariño es una catástrofe la que afecta enormemente la región y por esto, según la Constitución Política, “al declararse una emergencia económica, el presidente de la República adquiere poderes excepcionales para que, con la firma de todos sus ministros, pueda dictar decretos con fuerza de ley destinados, exclusivamente, a evitar la crisis y a impedir que se extiendan sus efectos”
El gobierno debe ‘poner sus ojos’ sobre esta región abandonada desde hace siglos por la mayoría de presidentes que han pasado y buscar una pronta solución a la grave crisis económica que padece.

