El departamento de Nariño alcanzó un resultado que se puede calificar como significativo en las elecciones legislativas celebradas el pasado 8 de marzo, al asegurar cuatro curules en el Senado de la República. Este logro representa una importante oportunidad para fortalecer la representación política del departamento en el Congreso y consolidar una agenda conjunta que impulse el desarrollo social, económico y territorial de la región.
Los voceros de la región
Los senadores que representarán a Nariño en el próximo periodo legislativo son los reelegidos Liliana Benavides, del Partido Conservador Colombiano; Alberto Benavides Mora, del Pacto Histórico; y Eduardo Enríquez Caicedo, de la Alianza Verde, además de la nueva figura política indígena, el Taita Jesús Cuasapud, reconocido líder comunitario.
La conformación de esta bancada ha generado expectativa entre líderes regionales, sectores sociales y analistas políticos, quienes ven en esta representación una combinación interesante entre experiencia parlamentaria y nuevas voces dentro del Congreso.
Se garantizará continuidad
Para muchos observadores, el hecho de que dos de los cuatro senadores hayan logrado la reelección permite garantizar continuidad en los procesos legislativos y en las gestiones que ya se venían adelantando en favor del departamento. Al mismo tiempo, la llegada de una nueva figura como el Taita Jesús Cuasapud representa la incorporación de una mirada diferente, especialmente desde las comunidades indígenas y los territorios rurales de Nariño.
Se espera agenda común
Analistas políticos coinciden en que la diversidad política de esta bancada —con representantes de corrientes ideológicas diferentes— puede convertirse en una fortaleza si logran articular una agenda común orientada al bienestar regional. En ese sentido, el llamado que comienza a surgir desde distintos sectores es que los cuatro senadores prioricen los intereses del departamento por encima de las diferencias partidistas.
Diversas organizaciones sociales y gremiales han manifestado que el principal reto de esta nueva bancada será trabajar de manera coordinada para gestionar proyectos estratégicos para el departamento. Entre los temas que se consideran prioritarios se encuentran el fortalecimiento de la infraestructura vial, el impulso a proyectos productivos, la atención a las comunidades rurales, el fortalecimiento del sistema de salud y la promoción de oportunidades para los jóvenes.
Problemas a solucionar
Nariño, históricamente, ha enfrentado retos estructurales relacionados con el desarrollo económico, la conectividad y las condiciones sociales de amplias zonas rurales. Por ello, contar con una representación sólida en el Senado es visto como una oportunidad clave para posicionar las necesidades del departamento dentro de la agenda nacional.
La senadora Liliana Benavides, quien logró mantener su curul, ha sido reconocida por su trayectoria política y por su trabajo en temas relacionados con el fortalecimiento institucional y el desarrollo regional. Su reelección es interpretada como un respaldo ciudadano a la gestión que ha venido adelantando desde el Congreso.
Por su parte, el senador Alberto Benavides Mora, también reelegido, continuará representando las banderas del Pacto Histórico en el legislativo. Durante su anterior periodo se destacó por su participación en debates relacionados con reformas sociales y políticas públicas dirigidas a sectores vulnerables.
En el caso de Eduardo Enríquez Caicedo, de la Alianza Verde, su reelección ratifica el respaldo de un sector importante del electorado nariñense que ha valorado su trabajo en temas de transparencia, desarrollo sostenible y fortalecimiento de la participación ciudadana. Además, se le reconoce como hijo de un destacado congresista de Nariño, reconocido líder del Partido Conservador Colombiano, Eduardo Enríquez Caicedo.
A ellos se suma el Taita Jesús Cuasapud, quien llega al Senado con el respaldo de sectores indígenas y comunitarios, y con el compromiso de llevar al escenario nacional las voces y necesidades de los pueblos originarios y de los territorios históricamente marginados. Su elección ha sido vista como un hecho simbólico importante en términos de inclusión y representación.
Bloque parlamentario
Desde diferentes espacios políticos y sociales se ha planteado la importancia de que estos cuatro senadores conformen un bloque parlamentario que trabaje de manera articulada por el progreso y el desarrollo de Nariño. La idea de una “bancada nariñense” que actúe de manera coordinada no es nueva, pero cobra especial relevancia en un momento en el que el departamento busca avanzar en proyectos estratégicos que requieren respaldo legislativo y gestión ante el Gobierno Nacional.
La expectativa, por tanto, es que esta nueva bancada logre superar las diferencias partidistas y se enfoque en construir consensos alrededor de temas fundamentales para el departamento. Infraestructura, desarrollo rural, educación, seguridad y oportunidades económicas figuran entre las prioridades señaladas por distintos sectores.
Asimismo, se espera que la presencia de nuevas voces contribuya a dinamizar la discusión política y a acercar el Congreso a las realidades de las comunidades nariñenses.
Resultados concretos
El resultado electoral del 8 de marzo deja así un panorama de esperanza moderada para Nariño. Con cuatro curules en el Senado, el departamento cuenta con una representación significativa que podría traducirse en mayores oportunidades de gestión y desarrollo.
Ahora, el desafío principal será transformar esa representación en resultados concretos para la población. Si los cuatro senadores logran consolidar un bloque de trabajo serio, articulado y comprometido con el territorio, Nariño podría dar pasos importantes hacia el progreso que históricamente ha reclamado.




