El departamento de Nariño, en el suroeste de Colombia, se mantiene en alerta máxima ante la escalada de tensión en la frontera con Ecuador. El presidente Gustavo Petro denunció que zonas limítrofes han sido bombardeadas desde territorio ecuatoriano, generando preocupación por la seguridad de la población civil y las comunidades rurales.
Los municipios de Ipiales y Tumaco, próximos a la frontera, son los más vulnerables ante esta situación. La presencia de grupos armados ilegales aumenta el riesgo, afectando la movilidad y seguridad de los habitantes.
Nariño ha sido tradicionalmente un departamento estratégico y conflictivo debido a su ubicación en la frontera sur de Colombia, la actividad de grupos armados y narcotráfico, y las rutas transfronterizas que facilitan el contrabando y la movilidad de actores ilegales. La situación actual incrementa la preocupación humanitaria, con posibles desplazamientos forzados y restricciones en la libertad de las comunidades locales.
El impacto en la población se traduce en alertas de seguridad, aumento de presencia militar y posibles restricciones temporales en transporte y comercio a lo largo de la frontera.

