Preocupa que la absoluta mayoría de los recién elegidos por Nariño, van al Congreso a hacer lo mismo de siempre, a perpetuar un centralismo excluyente y discriminatorio, a agudizar la desigualdad en Colombia y Nariño, a guardar silencio cómplice con la corrupción, a ver impasibles como la guerra se profundiza más, a mirar indolentes crecer el desempleo, la informalidad, la discriminación de género, de las minorías y los campesinos y a resignarse con una desconexión histórica del resto del país. En fin, los veo cómplices de la acumulación capitalista en pocas manos, por un lado y como consecuencia, la reproducción de la herencia transgeneracional de la pobreza por el otro lado.
«Preocupa que los recién elegidos por Nariño, van al Congreso a hacer lo mismo de siempre, a perpetuar un centralismo excluyente, a agudizar la desigualdad en Colombia y guardar silencio cómplice con la corrupción».
Nariño tiene ventajas comparativas, pero no competitivas. El 18% de sus habitantes son afrodescendientes, el 10% son indígenas y el resto mestizos. El 60% de su territorio está cubierto de bosques, es zona costanera cuyo mar limita con 47 países más ricos del planeta; el 30% es zona andina y el 10% amazónica. Este potencial envidiaría cualquier país del mundo; pero lo han aprovechado los corruptos, narcotraficantes, guerrilleros y politiqueros, pero no la mayoría de gente buena para lograr un desarrollo humano sostenible. Nariño participa escasamente con el 1.43% del PIB nacional, con el 0,2% de las exportaciones del país y el 5% de las exportaciones haca el Ecuador. El Ingreso per cápita de un nariñense es el 38% del promedio nacional, más del 60% del empleo es informal en las ciudades y el 68% en el campo. Predomina el microfundio pues el 41% de propietarios con menos de 1 hectárea tiene apenas el 5% de la tierra. No obstante participar con el 3.5% de los habitantes del país, el presupuesto nacional para Nariño es del 2,5%. Por estas razones no pasa del puesto 19 en el escalafón de competitividad de 26 departamentos, según la Comisión Económica para la América Latina.
La de Nariño es una economía de autoconsumo y subsistencia que no le permite acumular capital y ampliar la producción. Pero lo más grave es que Nariño no ha transitado al postconflicto, especialmente en la costa pacífica.
Como Nariño no soporta otros 118 años de soledad y la mejor critica que se le puede hacer a un río es construirle un puente, van mis propuestas.
Por: Chucho Martínez

