Murió Romina Rivera Cruz, la niña venezolana que conmovió al papa León XIV con su violín

La música venezolana está de luto por la muerte de Romina Rivera Cruz, la niña violinista de nueve años que alcanzó reconocimiento internacional después de presentarse ante el papa León XIV en el Vaticano.

Romina, integrante de la Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela, falleció el pasado domingo después de permanecer durante diez días hospitalizada en Acarigua, estado Portuguesa. La menor padecía fibrosis quística, una enfermedad genética y crónica que afecta principalmente los pulmones y el sistema digestivo.

La noticia fue confirmada por el Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, institución que destacó el talento, la sensibilidad artística y la trayectoria que Romina construyó desde muy pequeña.

Una presentación que quedó en la memoria

Uno de los momentos más importantes de su corta carrera ocurrió en el Vaticano, durante su viaje a Italia en 2025. Allí participó en una presentación musical ante el papa León XIV y tuvo la oportunidad de interpretar un solo de violín de “Danzón N.º 2”, del compositor mexicano Arturo Márquez.

La actuación convirtió a la pequeña intérprete en una de las figuras más recordadas de aquella delegación venezolana y permitió que su talento trascendiera las fronteras de su país.

A pesar de su corta edad, Romina había desarrollado una destacada formación musical y hacía parte de los programas de formación del Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela.

La denuncia de su madre

Tras la muerte de la menor, su madre, Claribeth Cruz, cuestionó públicamente la atención que recibió su hija durante los diez días que permaneció hospitalizada.

Según su relato, varios de los médicos que atendieron a Romina no tenían suficiente conocimiento sobre la fibrosis quística y no se habría permitido una comunicación adecuada con el especialista que llevaba el tratamiento de la niña.

La madre atribuyó el desenlace a las dificultades que, según denunció, existen en el sistema sanitario venezolano para atender adecuadamente a pacientes con esta enfermedad.

Estas afirmaciones corresponden al testimonio de la madre y plantean cuestionamientos sobre la atención recibida, sin que ello implique por sí mismo una determinación oficial sobre las causas médicas del fallecimiento.

Un talento que se apagó demasiado pronto

La muerte de Romina ha provocado mensajes de tristeza entre músicos, profesores, compañeros y personas que conocieron su historia.

Su paso por el Vaticano había representado uno de los momentos más especiales de su trayectoria. Con apenas nueve años, había conseguido llevar su interpretación del violín hasta uno de los escenarios más emblemáticos del mundo y presentarse frente al pontífice.

Ahora, su historia queda ligada a aquella presentación y al recuerdo de una niña que, pese a enfrentar desde pequeña una enfermedad compleja, encontró en la música una forma de expresar su talento y dejar una huella en quienes escucharon su interpretación.

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