Este martes 25 de agosto falleció en Bogotá, a los 82 años, el sacerdote jesuita Javier Giraldo Moreno, una de las figuras más reconocidas en Colombia por su trabajo en defensa de los derechos humanos, la memoria de las víctimas y la documentación de hechos relacionados con la violencia y el conflicto armado. Su muerte fue confirmada por fuentes cercanas y generó múltiples mensajes de reconocimiento por parte de organizaciones sociales y defensores de derechos humanos.
El padre Giraldo dedicó buena parte de su vida a investigar y documentar violaciones de derechos humanos ocurridas en diferentes regiones del país. Fue uno de los fundadores del Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) y estuvo vinculado a procesos de acompañamiento a comunidades afectadas por la violencia. Desde este trabajo contribuyó a construir archivos y registros que permitieron conservar la memoria de numerosas víctimas del conflicto colombiano.
Uno de los principales escenarios de su labor fue la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, en Antioquia, a la que acompañó durante décadas. Allí documentó numerosos hechos de violencia contra sus integrantes y respaldó los esfuerzos de la comunidad por mantener una postura de resistencia civil y no violenta frente a los actores armados. Su trabajo convirtió al sacerdote en una voz reconocida dentro de los procesos de memoria y defensa de las comunidades vulnerables.
Otra de las facetas más destacadas de su trayectoria estuvo relacionada con la recuperación de la memoria del sacerdote Camilo Torres Restrepo. Giraldo participó durante años en la búsqueda de sus restos y, en febrero de 2026, recibió de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas los restos identificados de Torres, un hecho que representó un momento significativo dentro de su trayectoria personal y de su trabajo por preservar la memoria histórica del país.
La muerte del religioso ocurrió después de que, aproximadamente una semana antes, sufriera una grave caída en su vivienda en Bogotá. Tras el accidente fue trasladado al Hospital San Ignacio, donde permaneció bajo atención médica. Finalmente, este martes se confirmó su fallecimiento.
Durante su trayectoria, Javier Giraldo también publicó investigaciones y libros relacionados con el conflicto armado y el fenómeno del paramilitarismo en Colombia. Su trabajo estuvo marcado por una postura crítica frente a diferentes actores involucrados en la violencia y por su insistencia en la necesidad de esclarecer los hechos, reconocer a las víctimas y preservar la memoria como herramienta para evitar la repetición de estos episodios.
Tras conocerse su fallecimiento, diferentes sectores destacaron su compromiso con las víctimas y las comunidades más vulnerables. La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) también lamentó su muerte y resaltó la dedicación que mantuvo durante gran parte de su vida a la defensa de los derechos humanos y de las personas afectadas por el conflicto armado.
Con su muerte desaparece una de las voces más persistentes de la defensa de los derechos humanos en Colombia. Su legado queda ligado a la documentación de la violencia, el acompañamiento a las comunidades y la búsqueda de verdad y memoria para las víctimas del conflicto armado.

