En un festín visual que dejó boquiabiertos a propios y visitantes, el Carnaval de Negros y Blancos deslumbró con la explosión de colores y la creatividad desbordante de las murgas y comparsas que participaron en este tradicional evento. Los vibrantes diseños de los trajes, adornados con detalles llamativos, se convirtieron en el centro de atención, capturando la esencia festiva de la celebración.

Las máscaras, auténticas obras de arte, añadieron un toque misterioso y fascinante al desfile. Los artistas, ataviados con vestimentas que combinaban a la perfección con las temáticas de sus presentaciones, no solo brillaron por su destreza escénica, sino también por el cuidado y la originalidad de sus atuendos.
Esfuerzo y talento
El público, entregado a la alegría del momento, no escatimó en aplausos para reconocer el esfuerzo y el talento de quienes participaron en este espectáculo visual. Las comparsas y murgas se adueñaron del escenario, regalando momentos inolvidables que quedarán grabados en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de presenciarlos. El Carnaval de Negros y Blancos no solo fue una celebración de la diversidad cultural y la tradición, sino también una muestra de la capacidad de la comunidad para unirse en torno al arte y la expresión creativa. El desfile de colores, formas y ritmos dejó claro que esta festividad sigue siendo un espacio para la imaginación desbordante y la celebración de la vida.



