En medio de una realidad compleja marcada por la desigualdad, el abandono y, en algunos casos, la violencia estructural, el arte se levanta como un acto de resistencia y sanación. Así nace “Muralismo para la vida”, una iniciativa de la Secretaría de Cultura, en el marco del programa “Tradiciones, forjando futuros”, que busca llevar color, creatividad y conciencia social a los muros de barrios y corregimientos.
Pero este no es solo un proyecto de pintura. Es un proceso participativo donde la comunidad se convierte en protagonista. Cada brocha y cada trazo cuentan una historia, construyen una memoria y proyectan un futuro diferente. Los murales no solo transforman paredes; transforman vidas.
A través del muralismo, se ofrece a niños, niñas, adolescentes y jóvenes un espacio seguro para la expresión, el encuentro y la creación colectiva. En zonas donde muchas veces escasean las oportunidades, esta iniciativa abre una ventana para soñar y construir nuevos relatos comunitarios.
Cada mural es fruto de talleres donde los participantes dialogan, reflexionan y diseñan juntos las imágenes que desean plasmar. No se trata solo de embellecer el espacio urbano, sino de resignificarlo desde las vivencias locales, los símbolos culturales y los anhelos compartidos.
Pinceles Los participantes no son artistas profesionales, pero sí portadores de un mensaje poderoso. Jóvenes como Lesli Cabrera, Dalis Jurado, Nicolás Jurado, Michel Achicanoy, Jesús Galindres, Jesús Arciniegas, Sebastián Rivera, Duván Tovar, Sebastián Bucheli, Luciana Jazmín, Meli Cabrera, Sergio Alejandro, Vanesa Reina, Melani Reina, Matías Buesaquillo, Álex Córdoba, Anyeli Narváez, Ferney Cabrera, Andrés Ocaña, Sofía Narváez, Carol Benavidez, Alexis Tovar, Luna Caez, Helen Caez, Jonny Jaramillo y Dayana Potillo están tomando los pinceles para decir: aquí estamos, esto es lo que somos y lo que soñamos.

