En una decisión histórica, la UNESCO anunció la creación de 26 nuevas reservas de biosfera en 21 países, un esfuerzo global por salvaguardar los ecosistemas más frágiles y promover un equilibrio entre conservación y desarrollo sostenible.
Estas nuevas áreas, que incluyen selvas, desiertos, montañas y zonas costeras, se suman a una red mundial de más de 780 reservas que sirven como laboratorios vivos para la educación ambiental, la ciencia y la gestión de recursos naturales. Las reservas de biosfera buscan armonizar la protección de la biodiversidad con el bienestar de las comunidades locales, impulsando actividades sostenibles como el ecoturismo, la reforestación y la agricultura responsable.
Sin embargo, la UNESCO advirtió que cerca del 60% de las reservas actuales ya muestran signos de degradación debido a la presión del cambio climático, la deforestación y la expansión urbana. En regiones como América del Sur y el sudeste asiático, los incendios forestales y la pérdida de hábitats amenazan especies únicas.
La creación de nuevas reservas es vista como una señal positiva, pero también como un recordatorio de la urgencia de actuar. La organización instó a los países a invertir más en educación ambiental, vigilancia científica y cooperación internacional.
Con estas designaciones, la UNESCO busca reforzar la idea de que la conservación no es un lujo, sino una necesidad fundamental para la estabilidad ecológica del planeta y la supervivencia de las generaciones futuras.

