En Pasto, un grupo destacado de mujeres líderes de la región abrió un espacio único de reflexión, aprendizaje y celebración. La jornada, que reunió historia, arte y saberes ancestrales, se convirtió en un homenaje a todas las mujeres que han sido pioneras en la lucha por los derechos de género, y a aquellas que, desde su trabajo diario, han impulsado el cambio social.
El evento comenzó con una armonización guiada por mujeres indígenas, quienes, con sus cantos y rituales, sembraron calma y conexión entre los asistentes, creando un ambiente de respeto y comunión. La ceremonia inicial invitó a todos los presentes a reflexionar sobre la importancia de la memoria colectiva, el respeto por las raíces y la necesidad de fortalecer los lazos de solidaridad en la lucha por la equidad de género.
Conocimientos
En la jornada participaron figuras clave de la sociedad nariñense, como Luz Marina Guerrero, Rosa y Gloria Sáenz, Diana López, Ruby Lolay Cabezas, Lydia Inés Muñoz, Esperanza Agreda y Rosita Enríquez, quienes compartieron sus experiencias y conocimientos sobre los desafíos y avances que las mujeres han tenido en la región, en especial en el ámbito de la historia, la cultura y los derechos humanos.
Además, en este encuentro histórico, la Academia Nariñense de Historia participó activamente, aportando una perspectiva académica y rigurosa sobre el papel fundamental que las mujeres han jugado en los procesos históricos del departamento y el país. A través de conferencias y presentaciones, se abordaron temas como el empoderamiento femenino, la preservación de la memoria histórica y la visibilidad de las mujeres en la construcción del presente y futuro.
Memoria colectiva
El encuentro no solo fue una oportunidad para reconocer el trabajo de las mujeres en diversas áreas, sino también para hacer un llamado a la acción, para que las mujeres sigan ocupando el espacio que merecen en todos los ámbitos de la sociedad. Las palabras de las participantes resuena en la memoria colectiva de la región, dejando claro que la lucha por la igualdad no tiene fronteras ni tiempos, y que es necesario continuar avanzando en la construcción de un mundo más justo, donde todas las voces de las mujeres sean escuchadas. Este evento histórico, que reunió a mujeres de distintas generaciones y sectores, fue un espacio de intercambio y enriquecimiento mutuo, donde se reconoció el poder transformador de las mujeres cuando trabajan unidas por una causa común. Un homenaje a las luchadoras que, con su dedicación y esfuerzo, siguen sembrando las semillas de un futuro más equitativo para las próximas generaciones.




