Mujeres del Ejército Nacional brindan seguridad y esperanza tras avalancha

Entre los valientes soldados que se han dedicado a esta noble labor en el epicentro de la tragedia se encuentran Johana Erazo, Deivy Arias, Yuliana Benavides, Yessica Rosero, Nayeli Ortiz y Yisel Criollo.

La devastadora avalancha del 29 de marzo en la ciudad de Pasto dejó a su paso una estela de destrucción y desolación. Ante este escenario desgarrador, el Batallón de Apoyo y Servicios N.23, adscrito a la Vigésima Tercera Brigada del Ejército Nacional, ha asumido un papel crucial en la recuperación y protección de las áreas afectadas.

Desde el primer momento, las fuerzas militares se desplegaron en la zona, llevando a cabo labores de patrullaje y presencia constante para garantizar la seguridad de los habitantes que aún permanecen en estas áreas vulnerables. Su misión va más allá de simplemente proteger; implica también brindar un apoyo moral y físico a aquellos que han perdido todo en esta tragedia.

Incertidumbre y miedo

Entre los valientes soldados que se han dedicado a esta noble labor se encuentran Johana Erazo, Deivy Arias, Yuliana Benavides, Yessica Rosero, Nayeli Ortiz y Yisel Criollo. Su presencia en el mercado El Potrerillo no solo significa seguridad, sino también un rayo de esperanza para una comunidad que se encuentra sumida en la incertidumbre y el miedo.

En estos momentos críticos, la colaboración entre las autoridades locales y el Ejército Nacional se ha vuelto indispensable. Juntos, están trabajando incansablemente para coordinar los esfuerzos de rescate, proporcionar asistencia humanitaria y restaurar la normalidad en la medida de lo posible. Cada soldado en el terreno representa un pilar de fuerza y solidaridad, recordándonos que, incluso en medio de la tragedia, la unidad y la empatía son las armas más poderosas que tenemos.

El compromiso del Ejército Nacional con la protección de la población y el mantenimiento del orden público en situaciones de emergencia se evidencia una vez más en este operativo en Pasto. Su presencia reconfortante y su dedicación incansable son un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, siempre habrá luz y esperanza si permanecemos unidos como sociedad.

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