El caso de Lorena Saray Barrios, una mujer de 51 años en Barranquilla, ha causado conmoción luego de que denunciara que ingresó a una clínica por una fiebre y terminó perdiendo sus brazos y piernas tras una grave complicación médica.
Según su relato, la mujer se encontraba en tratamiento contra un tumor en el seno y había recibido varias sesiones de quimioterapia. Después de la tercera sesión comenzó a presentar fiebre alta y acudió al servicio de urgencias de la clínica para ser evaluada.
Barrios afirma que durante su atención médica recibió un medicamento que le provocó una fuerte reacción. Según contó, su presión arterial cayó de forma repentina, perdió el conocimiento y terminó en coma, por lo que fue trasladada a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
Mientras permanecía hospitalizada, su familia notó que sus manos y pies comenzaron a hincharse y cambiar de color. Cuando despertó tiempo después, las extremidades estaban gravemente afectadas y los médicos determinaron que era necesario amputarlas para evitar que la infección pusiera en riesgo su vida.
La clínica donde fue atendida explicó que la paciente llegó en estado crítico y desarrolló un choque séptico y falla orgánica múltiple, una complicación grave que obligó a utilizar medicamentos para mantener la presión arterial. Según la institución, las amputaciones fueron una medida extrema para salvarle la vida, ya que el pronóstico de mortalidad superaba el 85 %.
El caso ha generado debate y preguntas sobre la atención médica recibida. La mujer asegura que evalúa acciones legales para esclarecer lo ocurrido, mientras que las autoridades y organismos de salud revisan el proceso clínico que llevó a la amputación de sus extremidades.




