El tridente de LaLiga, Champions League y Copa del Rey es el objetivo máximo que cualquier técnico del Real Madrid debe perseguir, y Mourinho llega con esa mentalidad desde el primer día. La temporada 2025-26 bajo Xabi Alonso y Arbeloa fue un fracaso en ese sentido: segundo en LaLiga, eliminado en cuartos de Champions y en dieciseisavos de Copa del Rey, lo que dejó al club sin un solo título importante en dos años consecutivos. Mourinho tiene ahora la plantilla, la experiencia y la motivación para revertir esa sequía en los tres frentes simultáneamente, algo que en la era moderna del fútbol europeo solo los mejores técnicos y los mejores planteles logran sostener durante toda una temporada.
En LaLiga la Supercopa de España arranca en febrero y el clásico del Camp Nou en octubre será el primer gran examen de la nueva era. En la Champions la fase de liga empieza en septiembre y la eliminación directa en febrero, precisamente cuando el mercado de invierno puede reforzar la plantilla si hay necesidad. En la Copa del Rey el Madrid entra directamente en los treinta y dos avos como participante de la Supercopa, con la final programada para el 24 de abril en La Cartuja de Sevilla. El calendario permite que los tres títulos coexistan sin solapamientos excesivos hasta enero, pero a partir de febrero la acumulación de partidos se vuelve brutal y ahí es donde la profundidad del banquillo con Lunin, Endrick, Arda Güler y Camavinga marca la diferencia entre un equipo que se cansa y uno que llega fresco a las eliminatorias decisivas. El tridente no es imposible para este Madrid, pero sí requiere que todo salga bien desde el primer partido del 22 de agosto ante el Espanyol.




