El Kremlin volvió a marcar distancias con los aliados europeos este martes 25 de noviembre de 2025 al reiterar que solo el plan de paz presentado por Estados Unidos —en su versión original— constituye una base viable para iniciar conversaciones sobre el conflicto en Ucrania. Las modificaciones añadidas posteriormente por varios países europeos siguen siendo inaceptables para Moscú, según declaró el portavoz presidencial Dmitri Peskov.
Peskov señaló ante la prensa que, por ahora, “lo único realmente sustancial es el proyecto estadounidense, el plan del presidente Donald Trump”, el cual calificó como una posible plataforma para negociaciones formales. Sin embargo, también reconoció que el documento enviado inicialmente por Washington “ha sufrido cambios”, por lo que el Kremlin espera recibir información oficial antes de avanzar.
A pesar de su rechazo a las enmiendas europeas, Moscú insiste en que mantiene la disposición al diálogo. Peskov afirmó que Rusia está “totalmente abierta” a un proceso negociador que permita alcanzar sus objetivos mediante vías políticas y diplomáticas. Respecto a reportes de una reunión en Abu Dabi entre autoridades rusas y Daniel Driscoll, secretario del Ejército de Estados Unidos, el portavoz declinó ofrecer comentarios adicionales.
El lunes, el asesor de política exterior Yuri Ushakov fue aún más categórico al criticar la versión europea del plan. Según él, se trata de una propuesta “no constructiva” que no responde a los intereses rusos. Ushakov resaltó, en cambio, que varios de los 28 puntos del documento original —basado en los entendimientos alcanzados en la cumbre de Alaska entre los presidentes de ambos países— resultan aceptables para Moscú.
Ese borrador estadounidense, posteriormente rechazado por Kiev y varias capitales europeas por considerarlo demasiado favorable a Rusia, excluía por completo la posibilidad de que Ucrania ingresara en la OTAN. La versión modificada, elaborada con aportes europeos, deja abierta esa opción a decisión de los miembros de la Alianza Atlántica. Además, el plan inicial exigía que Ucrania se retirara del conjunto del Donbás, pese a que sus fuerzas aún controlan cerca de una quinta parte de la región de Donetsk.
A la espera de nuevos contactos con Washington, el Kremlin mantiene su posición firme: negociar sí, pero solo sobre la base del documento original impulsado por la Casa Blanca.

