México descubre nuevo mosasaurio gigante del Cretácico

Un equipo de paleontólogos del Museo del Desierto y la Universidad de Bath confirmó el hallazgo de una nueva especie de reptil marino prehistórico que habitó el territorio mexicano hace millones de años.

Los investigadores identificaron al Prognathodon cipactli, un mosasaurio de aproximadamente seis metros de longitud que vivió en antiguos mares del noreste de México durante el Cretácico tardío, hace cerca de 70 millones de años.

Este descubrimiento posiciona nuevamente a México como un punto clave para el estudio de la vida prehistórica en el continente.

Un depredador dominante en los mares prehistóricos

A diferencia de otros reptiles marinos, el Prognathodon cipactli poseía una mandíbula robusta y dientes diseñados para triturar presas, lo que sugiere que ocupaba la cima de la cadena alimenticia.

En ese sentido, los mosasaurios dominaron los océanos durante el Cretácico tardío, desempeñando un papel similar al de los grandes depredadores actuales. Su anatomía les permitió adaptarse a distintos ecosistemas marinos y competir eficazmente por alimento.

Además, este nuevo espécimen aporta evidencia sobre la diversidad de especies que coexistieron en los mares que cubrían gran parte de lo que hoy es México.

El hallazgo amplía el conocimiento científico

Por otro lado, el descubrimiento no solo identifica una nueva especie, sino que también ayuda a reconstruir cómo eran los ecosistemas marinos antes de la extinción masiva que puso fin a la era de los dinosaurios.

Los científicos destacan que este tipo de fósiles permite comprender mejor la evolución de los mosasaurios, sus hábitos alimenticios y su distribución geográfica.

Asimismo, refuerza la importancia de las investigaciones paleontológicas en América Latina, una región que continúa ofreciendo hallazgos relevantes para la ciencia global.

Un nombre inspirado en la mitología mexica

El nombre cipactli proviene de la mitología mexica y hace referencia a una criatura asociada con la creación del mundo.

De esta manera, los investigadores vinculan el descubrimiento con el patrimonio cultural de México, integrando ciencia e identidad histórica en una misma narrativa.

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