En la última orilla del Inírida, en ese pedacito del Guainía donde Colombia casi termina, se encuentra Garza Morichal, donde funciona la Institución Educativa Antonio Forero, la más cercana a la frontera con Brasil en toda la Amazonía colombiana. Durante décadas, esta comunidad sostuvo su proceso educativo en medio del aislamiento geográfico y de las dificultades para acceder a las mismas oportunidades que existen en otras regiones del país.
«Para nosotros es un honor, un placer contar con la presencia, por primera vez, del Ministerio de Educación Nacional en este territorio tan apartado que tiene el país», mencionó, Gary Comerciante, coordinador de la IE Indígena Morichal Viejo.
Hasta allí llegó la Ruta del Amor por el Guaviare, al punto más emblemático de este recorrido que incluyó su visita a instituciones educativas de San José del Guaviare, Cerro Azul, así como los resguardos de Panuré, La Fuga y La Asunción, llevando kits escolares, tecnológicos y una apuesta de educación superior que permite a los jóvenes del territorio estudiar sin tener que irse.
Para los habitantes de esta zona apartada del país, fue el reconocimiento de un territorio que durante años permaneció lejos de la mirada del Estado y que hoy hace parte de una apuesta para ampliar el derecho a la educación en los lugares más apartados del país.
«La educación tiene que ser un derecho. Y cuando hablamos de derecho, no es antónimo de privilegio, es distinto. El privilegio es para pocos, el derecho es para todos. Tenemos que seguir insistiendo hasta el último día de nuestro Gobierno en que el derecho a la educación se dignifique para estas poblaciones, para las más alejadas, las más excluidas, las más olvidadas», resaltó el ministro de Educación, Daniel Rojas


