En una hazaña que quedará grabada en la memoria del suroccidente colombiano, Diego Melo, oriundo de Pasto, alcanzó la cumbre del Volcán Aconcagua, situado en la provincia de Mendoza al occidente de Argentina, a casi 7.000 metros sobre el nivel del mar. Su ascenso, que duró 11 días, representa un logro para el deporte y la aventura en la región.
El proyecto de conquistar el Aconcagua surgió hace dos años, cuando el pastuso decidió emprender el desafío de recorrer un cerro en la majestuosa cordillera de Los Andes en Argentina. Para prepararse, sometió su cuerpo y mente a rigurosos entrenamientos en las diferentes montañas del territorio nariñense, como el Galeras, Cumbal y Chiles, donde enfrentó condiciones extremas y desafíos que fortalecieron su determinación.
Preparación
La preparación física y mental fue determinante para alcanzar su objetivo en el menor tiempo posible. El camino hacia la cumbre estuvo marcado por noches heladas y condiciones climáticas adversas, pero el montañista agradece a las montañas por haberlo tratado con generosidad.
«Planifiqué mi expedición de manera solitaria, con recursos limitados y sin la ayuda de guías ni porteadores. Durante el trayecto, sin embargo, encontré personas increíbles que compartían mi misma pasión. Forjé amistades con montañistas de Suiza, Argentina y Francia, lo que hizo que la experiencia fuera aún más gratificante. Además, tuve el privilegio de contemplar paisajes extraordinarios que quedarán grabados en mi memoria para siempre», expresó Melo.
Fuerzas
El ascenso al Aconcagua estuvo marcado por días difíciles donde Melo debió sacar fuerzas de donde parecía no haberlas. «Me aferré al recuerdo de mi familia y amigos. Hubo momentos de ansiedad, pero recordé dos frases que me motivaron a seguir adelante: No atraigas a tu tormenta a los demás, debes mantener la calma tú mismo, y no te rindas como primera opción. Logré alcanzar mi objetivo casi con un pie lesionado», resaltó.
Es importante destacar que Melo realizó la expedición sin guía ni porteadores, asumiendo la responsabilidad de montar campamentos, cocinar y llevar su propio equipo desde el campo base hasta la cumbre. Su determinación y valentía son un ejemplo de superación y perseverancia para todos los amantes de la montaña en Colombia y más allá.

