Félix Henao, Ximena Pineda y Arnulfo Mina, aplaudieron y agradecieron a Monseñor Orlando Olave, por su inquebrantable trabajo desarrollado en Tumaco.

Monseñor Orlando Olave recibió premio Hermana Yolanda Cerón

En una emotiva ceremonia celebrada en el Distrito, el alcalde Félix Henao, reconoció a una persona que dejó una huella significativa en la región. El galardonado fue Monseñor Orlando Olave Villanova, obispo de Tumaco, quien recibió un homenaje especial en reconocimiento a sus siete años de dedicación a la promoción de los derechos humanos, su labor social y religiosa.

El homenaje estuvo marcado por un ambiente de gratitud y admiración. El mandatario local, a través del Decreto No. 484, otorgó a Monseñor Olave el título de visitante ilustre y la Medalla Premio Hermana Yolanda Cerón, una distinción creada para honrar a aquellos que han contribuido de manera excepcional al desarrollo del Distrito.

Compromiso

Monseñor Olave, quien a partir de ahora asumirá un nuevo cargo en Ocaña, Santander, encomendado por el Papa Francisco, fue el centro de la celebración. Su trabajo en el Pacífico nariñense, ha sido ampliamente reconocido por su compromiso con la paz, la justicia y la promoción de los derechos humanos en una región que ha enfrentado numerosos desafíos.

Durante la ceremonia, Henao destacó el impacto positivo que Olave ha tenido en Tumaco, resaltando su incansable esfuerzo por consolidar la paz y su capacidad para conectar con la comunidad a través de su labor pastoral. “Monseñor Olave ha sido un faro de esperanza en tiempos difíciles para nuestra región. Su dedicación y amor por Tumaco han transformado vidas y dejado una marca indeleble en nuestra comunidad”, expresó el alcalde.

Aprendizaje

En un discurso lleno de emoción y gratitud, Monseñor Olave reflexionó sobre su tiempo en la Perla. “Llegar a Tumaco fue una bendición. En este territorio aprendí mucho, tanto de los errores como de los aciertos, pero sobre todo de las lecciones positivas que me han enriquecido como persona y como sacerdote. “Estoy muy contento por estos siete años llenos de experiencias y anécdotas que recordaré por siempre. Trabajé con responsabilidad para que esta región, de mucho potencial, se transforme en un lugar de paz y prosperidad”, anotó.

loading...

El obispo destacó la fortaleza de la comunidad tumaqueña y su capacidad para enfrentar adversidades. Agradeció a todos los que han colaborado con él en su misión, reconociendo que el verdadero éxito de su labor no solo radica en sus esfuerzos individuales, sino en la colaboración y el compromiso de los habitantes de Tumaco.

Ejemplo

La ceremonia concluyó con un emotivo aplauso, que incluyó a representantes de diferentes sectores de la sociedad, líderes comunitarios, y fieles que han sido testigos del impacto positivo de Monseñor Olave en sus vidas. Su partida a Ocaña marca el fin de una etapa significativa para Tumaco, pero también el inicio de una nueva misión en otra región del país.

El legado de Monseñor Olave Villanova en Tumaco es un testimonio de su dedicación a la justicia social y la paz. Su trabajo ha sido fundamental en la construcción de una comunidad más unida y esperanzada, y su influencia continuará resonando en el corazón de los tumaqueños que lo han visto como un líder y un ejemplo a seguir.