Momentos inolvidables del funeral del Papa Francisco

En una jornada cargada de emoción y simbolismo, el mundo despidió este sábado al papa Francisco, fallecido el pasado 21 de abril a los 88 años. Más de 400.000 personas se congregaron en el Vaticano y sus alrededores para rendir homenaje al pontífice que hizo de los migrantes, los pobres y las víctimas de la guerra el centro de su misión.

La homilía estuvo a cargo del cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, quien recordó el legado de Francisco como un Ā«pastor entre el puebloĀ», profundamente comprometido con los más vulnerables. En palabras que resonaron como un eco del propio pontífice, Re evocó su primer viaje a Lampedusa —símbolo de la crisis migratoria— y su misa junto al muro entre México y Estados Unidos. “Construir puentes, no muros”, recordó el cardenal, en presencia de Donald Trump y otros líderes mundiales.

El funeral, sencillo por voluntad del propio Francisco, contrastó con los fastos tradicionales. El féretro, de madera y revestido en zinc, fue llevado en procesión hasta la plaza de San Pedro mientras una multitud guardaba silencio. Sobre él, el Evangelio abierto, símbolo de la palabra viva que guio su papado. Al finalizar la misa, las campanas repicaron tres veces, y un espontáneo “Ciao, Francesco” brotó de los fieles mientras su ataúd regresaba al interior de la basílica.

Desde temprano, delegaciones de 148 países, entre ellas 50 jefes de Estado y representantes de casas reales, llenaron la plaza. Más de 3.000 voluntarios colaboraron con la logística, mientras helicópteros de seguridad sobrevolaban Roma.

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La procesión final llevó los restos del papa hasta la basílica de Santa María la Mayor, el lugar donde oraba antes y después de cada viaje apostólico. Fue enterrado allí, en una tumba sencilla, fuera del Vaticano, como había solicitado. Su lápida lleva solo una palabra: Franciscus.

En una de las escenas más comentadas del día, Donald Trump y Volodímir Zelensky se encontraron en privado, en lo que se perfila como un gesto diplomático de alto voltaje simbólico en medio del conflicto en Ucrania.

Francisco no solo será recordado como el primer papa latinoamericano, sino como el líder espiritual que se atrevió a hablar por los que no tienen voz. Su legado ya descansa en la historia, tan profundo como el silencio que envolvió la plaza de San Pedro.