Bogotá continúa avanzando en su proceso de transformación urbana con una de las obras viales más relevantes de los últimos años: la modernización y ampliación de la Avenida Laureano Gómez, un corredor estratégico del norte de la ciudad que promete mejorar de forma significativa la movilidad, la seguridad vial y la calidad del espacio público de cara al año 2026.
Este proyecto, liderado por el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), responde a una necesidad histórica de la capital: descongestionar uno de los ejes más transitados que conecta sectores residenciales en expansión con zonas empresariales y comerciales. La intervención contempla la ampliación de la vía, nuevos carriles vehiculares, infraestructura para peatones y ciclistas, así como la adecuación de redes de servicios públicos que por décadas permanecieron rezagadas.
Un corredor clave para el norte de la ciudad
La Avenida Laureano Gómez se ha consolidado como una arteria fundamental para localidades como Usaquén y Suba, donde el crecimiento urbano ha sido acelerado. Sin embargo, este desarrollo no siempre estuvo acompañado de infraestructura vial suficiente, lo que generó altos niveles de congestión, tiempos de desplazamiento prolongados y riesgos constantes para peatones y ciclistas.
Con la modernización en marcha, el Distrito busca convertir esta vía en un corredor integral, con hasta seis carriles en algunos tramos, separadores verdes, andenes amplios y ciclorrutas continuas. El objetivo no es solo mejorar el flujo vehicular, sino ordenar la movilidad bajo un enfoque multimodal, priorizando la seguridad y el uso equilibrado del espacio urbano.
Infraestructura complementaria: puentes, ciclorrutas y espacio público
La renovación de la Avenida Laureano Gómez no llega sola. Hace parte de un paquete de nuevas infraestructuras viales que Bogotá planea entregar o avanzar de manera decisiva antes de 2026. Entre estas se destacan puentes vehiculares y bicipeatonales, pasos a desnivel y conexiones estratégicas con otras arterias principales, como la Avenida Boyacá y la Calle 170.
Estas obras buscan resolver puntos críticos de tráfico y, al mismo tiempo, mejorar la accesibilidad de barrios que históricamente han estado fragmentados por grandes vías. La inclusión de ciclorrutas seguras y continuas refleja un cambio en la visión de ciudad, donde la movilidad sostenible deja de ser un discurso para convertirse en infraestructura tangible.
El espacio público también juega un papel central. Parques lineales, zonas verdes y mobiliario urbano acompañan la intervención, con la intención de que la avenida deje de ser solo un lugar de paso y se transforme en un entorno más amable para la vida cotidiana.
Impacto social y económico de las obras
Más allá del concreto y el asfalto, la modernización vial tiene un impacto directo en la dinámica social y económica de Bogotá. Durante su construcción, estas obras han generado miles de empleos directos e indirectos, impulsando sectores como la ingeniería, la construcción y los servicios asociados.
A largo plazo, la mejora en la movilidad se traduce en reducción de costos logísticos, valorización del suelo urbano y mayor competitividad para la ciudad. Comercios, empresas y residentes se benefician de una conectividad más eficiente, mientras que la disminución de los tiempos de viaje contribuye a una mejor calidad de vida.
Retos y expectativas hacia 2026
Como toda obra de gran escala, el proyecto no ha estado exento de retos. Retrasos, ajustes técnicos y molestias temporales para los ciudadanos hacen parte del proceso. No obstante, desde la administración distrital se insiste en que la modernización de la Avenida Laureano Gómez es una apuesta estratégica a largo plazo, cuyos beneficios superarán las dificultades del presente.
De cara a 2026, Bogotá espera consolidar este corredor como un referente de infraestructura moderna, alineado con una visión de ciudad más ordenada, sostenible y conectada. La Avenida Laureano Gómez se perfila así como un símbolo de cómo la inversión en infraestructura vial puede convertirse en una herramienta clave para el desarrollo urbano y social de la capital.

