Nuevas inversiones buscan transformar la ventilación de las minas subterráneas en Perú

La minería subterránea peruana atraviesa una etapa de transformación tecnológica en la que la modernización de sistemas de ventilación en minería subterránea está adquiriendo mayor importancia dentro de los proyectos de optimización de las operaciones.

La ventilación es un componente esencial de una mina subterránea porque permite suministrar aire fresco a las zonas de trabajo, controlar gases, polvo y temperatura, y mantener condiciones adecuadas para trabajadores y equipos. En Perú, además, las operaciones están sujetas a requisitos específicos establecidos por el Reglamento de Seguridad y Salud Ocupacional en Minería.

Durante 2026 se han conocido diferentes iniciativas relacionadas con la optimización de estos sistemas. Uno de los casos concretos es el de la Unidad Minera Andaychagua, en Junín, cuyo sexto Informe Técnico Sustentatorio fue aprobado por el Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace). El proyecto contempla, entre otros componentes, la optimización de los sistemas de ventilación de la mina.

El caso se desarrolla en un contexto más amplio de inversiones mineras. El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) publicó en junio de 2026 su Cartera de Proyectos de Inversión Minera, que reúne 66 proyectos distribuidos en 19 departamentos y una inversión conjunta estimada de US$64.075 millones.

La ventilación, un componente fundamental de la minería subterránea

A diferencia de una operación a cielo abierto, una mina subterránea se desarrolla mediante galerías, rampas, chimeneas, niveles y otras excavaciones en las que el movimiento natural del aire puede ser insuficiente.

Por esta razón, las operaciones necesitan circuitos de ventilación diseñados para llevar aire fresco hacia las áreas donde trabajan personas y equipos y retirar el aire contaminado.

El reglamento peruano establece, entre otras disposiciones, requisitos relacionados con los ventiladores principales, secundarios y auxiliares. También contempla parámetros mínimos de caudal y velocidad del aire de acuerdo con las condiciones de la operación y la altitud.

La normativa establece además que los sistemas de ventilación deben ser evaluados periódicamente. La evaluación integral considera aspectos como las estaciones de control, los circuitos de aire y el balance entre los ingresos y salidas de aire.

Reglamento de Seguridad y Salud Ocupacional en Minería – MINEM

Andaychagua, uno de los proyectos que incorpora la optimización de ventilación

Uno de los ejemplos más recientes se encuentra en la Unidad Minera Andaychagua, ubicada en el distrito de Huayhuay, provincia de Yauli, en el departamento de Junín.

El Senace aprobó en mayo de 2026 el Sexto Informe Técnico Sustentatorio de la Unidad Minera Andaychagua, presentado por Volcan Compañía Minera S.A.A.

El proyecto incluye la optimización de los sistemas de ventilación de la mina, además de modificaciones relacionadas con la planta de relleno, campamentos y otros componentes auxiliares.

De acuerdo con información sectorial publicada sobre el proyecto, el sexto ITS contempla una inversión de aproximadamente US$12,56 millones. La iniciativa busca realizar modificaciones y mejoras en diferentes componentes de la operación, entre ellos el sistema de ventilación.

Resolución Directoral N.° 00075-2026-SENACE-PE/DEAR

La aprobación ambiental no significa que todas las obras contempladas estén automáticamente ejecutadas. El instrumento permite aprobar determinadas modificaciones o mejoras de un proyecto cuando cumplen las condiciones establecidas por la legislación ambiental.

Este punto es importante porque permite diferenciar entre inversión proyectada, aprobación ambiental y ejecución efectiva de una obra.

¿Por qué las minas necesitan modernizar sus sistemas?

La expansión de las operaciones subterráneas puede incrementar las necesidades de ventilación.

A medida que una mina gana profundidad o aumenta el número de frentes de trabajo, también pueden crecer las distancias que debe recorrer el aire. Esto genera mayores requerimientos de infraestructura, ventiladores, ductos, chimeneas y sistemas de control.

A esto se suma la utilización de maquinaria que puede generar gases, material particulado y calor.

Por esa razón, los sistemas modernos buscan combinar infraestructura física con mecanismos de medición y automatización que permitan conocer las condiciones ambientales de diferentes sectores de la mina.

Entre las variables que pueden ser monitoreadas se encuentran:

  • Concentración de gases.
  • Temperatura.
  • Calidad del aire.
  • Velocidad y caudal del aire.
  • Presencia de trabajadores.
  • Funcionamiento de equipos.
  • Estado de ventiladores.
  • Condiciones de diferentes sectores de la operación.

La información puede utilizarse para modificar la distribución del aire y ajustar el funcionamiento de determinados equipos.

La ventilación bajo demanda gana protagonismo

Una de las tecnologías que está siendo discutida en el proceso de modernización es la Ventilación Bajo Demanda (VOD).

El concepto consiste en ajustar la ventilación de acuerdo con las necesidades reales de la operación. En lugar de mantener todos los equipos funcionando permanentemente a una capacidad determinada, el sistema puede utilizar sensores y controles automatizados para adaptar el flujo de aire.

Esta tecnología ha sido uno de los temas centrales de la agenda técnica minera peruana durante 2026.

El Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), por ejemplo, programó para octubre de 2026 un curso especializado sobre ventilación de minas que incluye diseño, operación, gestión de sistemas, control de contaminantes, simulación, automatización y gestión energética.

Instituto de Ingenieros de Minas del Perú

Además, el V Simposio Internacional de Ventilación de Minas de Iberoamérica, realizado entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre de 2026 en Ayacucho, incluyó dentro de su agenda temas como ventilación subterránea profunda, automatización, electrificación, incendios, calor, refrigeración y sistemas de control.

Esto muestra que la modernización no se limita al reemplazo de un ventilador o la instalación de nuevos ductos. El sector también está analizando cómo integrar automatización, sensores, simulación, electrificación y gestión energética.

El vínculo entre ventilación y electrificación minera

Otro elemento que está modificando las necesidades de ventilación es la transición progresiva hacia equipos eléctricos.

Los equipos diésel utilizados en operaciones subterráneas generan gases y calor que deben ser controlados mediante los sistemas de ventilación. Por ello, la incorporación de maquinaria eléctrica puede modificar las necesidades de circulación de aire de determinadas zonas.

En junio de 2026, una investigación presentada en el marco de PERÚ ENERGÍA Universitario planteó precisamente la integración de vehículos eléctricos, ventilación bajo demanda, almacenamiento energético y fuentes renovables para una operación minera subterránea. El trabajo fue desarrollado por investigadores de la Universidad Católica de Santa María.

Estas propuestas forman parte de una tendencia tecnológica más amplia: utilizar sistemas de control para relacionar el consumo energético con las necesidades reales de producción.

La eficiencia energética se convierte en otro objetivo

La ventilación no solamente está relacionada con la seguridad. También representa un componente importante del consumo energético de una operación subterránea.

Un estudio presentado por especialistas del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú sobre ventilación auxiliar en la empresa minera Catalina Huanca señaló que este tipo de sistemas puede representar una parte considerable del consumo energético total destinado a ventilación.

La importancia económica de este aspecto aumenta cuando las operaciones utilizan numerosos ventiladores durante largos periodos.

Por eso, tecnologías como los variadores de velocidad, sensores, automatización y VOD buscan que el sistema pueda entregar el aire necesario sin mantener permanentemente una demanda energética superior a la requerida por las condiciones reales de trabajo.

La modernización también requiere nuevas inversiones

El desarrollo de estos sistemas requiere inversiones en diferentes niveles.

No se trata únicamente de comprar ventiladores. Dependiendo de las características de cada mina, los proyectos pueden requerir:

  • Nuevos ventiladores principales.
  • Ventiladores auxiliares.
  • Ductos y mangas de ventilación.
  • Chimeneas de ventilación.
  • Sistemas eléctricos.
  • Sensores ambientales.
  • Sistemas de automatización.
  • Centros de control.
  • Software de simulación.
  • Equipos de monitoreo.
  • Obras de infraestructura subterránea.
  • Mantenimiento y renovación de equipos existentes.

En determinados proyectos, incluso puede ser necesario modificar el diseño de los circuitos de aire para responder a nuevas áreas de explotación.

Estudios académicos realizados en Perú han mostrado que la optimización de sistemas de ventilación puede requerir inversiones importantes cuando se pretende aumentar el caudal de aire y ampliar la cobertura de las operaciones. Un estudio sobre una mina subterránea de oro, por ejemplo, calculó un programa de inversión de varios años para incrementar considerablemente el caudal disponible.

Perú mantiene una cartera minera de gran magnitud

La modernización de los sistemas de ventilación debe entenderse dentro del contexto de la inversión minera peruana.

El MINEM informó en junio de 2026 que su Cartera de Proyectos de Inversión Minera estaba integrada por 66 proyectos en 19 departamentos, con una inversión conjunta estimada de US$64.075 millones. La cartera comprende iniciativas en diferentes etapas de desarrollo, desde fases iniciales hasta proyectos con mayores niveles de avance.

Cartera de Proyectos de Inversión Minera 2026 – MINEM

Sin embargo, es importante hacer una precisión sobre la información disponible: no aparece en las fuentes oficiales consultadas un anuncio que establezca que todo el sector minero-energético peruano haya firmado un único compromiso conjunto de inversión destinado específicamente a modernizar los sistemas de ventilación.

Lo que sí está documentado son inversiones y modificaciones concretas de empresas mineras, como el caso de Andaychagua, además de una creciente agenda tecnológica alrededor de la ventilación, la automatización y la eficiencia energética.

Esta diferencia resulta relevante para evitar presentar como un único acuerdo sectorial lo que en realidad corresponde a diferentes proyectos e iniciativas.

La seguridad continúa siendo el eje central

La modernización tecnológica también está vinculada con las exigencias de seguridad minera.

El Reglamento de Seguridad y Salud Ocupacional en Minería, cuya edición actualizada fue publicada por el MINEM en 2026, tiene como objetivo prevenir incidentes, accidentes y enfermedades ocupacionales mediante medidas de prevención y cumplimiento de las obligaciones correspondientes a trabajadores, empleadores y Estado.

Dentro de una mina subterránea, la ventilación contribuye a controlar las condiciones ambientales de las zonas donde se realizan actividades de exploración, desarrollo, preparación y explotación.

Esto explica por qué las inversiones en ventilación pueden estar relacionadas simultáneamente con seguridad, continuidad operacional, eficiencia energética y productividad.

El desafío de las minas cada vez más profundas

La profundidad representa uno de los desafíos técnicos que enfrenta la minería subterránea.

A medida que las labores se extienden, el diseño del circuito de ventilación se vuelve más complejo. El sistema debe transportar aire a mayores distancias y superar pérdidas de presión, además de responder a las condiciones cambiantes de la operación.

En este escenario, la simulación computacional se ha convertido en una herramienta utilizada para analizar la distribución de los caudales y las pérdidas de presión antes de realizar determinadas modificaciones.

Investigaciones desarrolladas en universidades peruanas han utilizado herramientas de simulación para evaluar diferentes escenarios de ventilación y determinar las necesidades de infraestructura antes y después de las modificaciones de una mina.

Una transformación que combina seguridad, tecnología y energía

El proceso de modernización de los sistemas de ventilación en minería subterránea está adquiriendo una dimensión más amplia en Perú.

Los proyectos actuales y las discusiones técnicas ya no se concentran exclusivamente en incrementar el volumen de aire. También se busca que ese aire sea distribuido de forma más eficiente y que los sistemas puedan responder a las condiciones reales de cada área.

La incorporación de sensores, automatización, software de simulación y ventilación bajo demanda abre la posibilidad de administrar los sistemas de manera más dinámica.

Al mismo tiempo, la electrificación de equipos puede modificar las necesidades de ventilación y convertirse en otro elemento de las estrategias de eficiencia energética.

El caso de Andaychagua demuestra que estas mejoras ya forman parte de proyectos mineros concretos, mientras que la agenda del IIMP y los encuentros especializados de 2026 muestran que la ventilación continúa ganando espacio como área de especialización dentro de la transformación tecnológica de la minería peruana.

¿Qué viene para la minería subterránea peruana?

El desarrollo de nuevas minas y la ampliación de operaciones existentes plantearán mayores exigencias sobre los sistemas de ventilación.

El reto será combinar el cumplimiento de las normas de seguridad con una infraestructura capaz de adaptarse a operaciones cada vez más mecanizadas, profundas y digitalizadas.

En ese contexto, las inversiones en ventilación podrían seguir vinculándose con proyectos de automatización, electrificación y optimización energética. No obstante, el alcance y el monto de cada inversión dependerán de las características técnicas, ambientales y económicas de cada unidad minera.

Por ahora, los registros oficiales muestran un escenario en el que la modernización de sistemas de ventilación en minería subterránea forma parte de una transformación tecnológica más amplia del sector minero peruano, con proyectos concretos como Andaychagua y una agenda creciente de capacitación e innovación en torno a la ventilación inteligente.

La tendencia apunta hacia sistemas capaces de medir, controlar y ajustar el flujo de aire con mayor precisión, mientras las empresas buscan responder simultáneamente a las exigencias de seguridad y a la necesidad de administrar de manera más eficiente los recursos energéticos.

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