El presidente de Colombia, Gustavo Petro, volvió a poner en el centro del debate público la política salarial tras anunciar la implementación del salario mínimo móvil, una figura que busca transformar la forma en que se ajusta la remuneración de los trabajadores en el país.
El planteamiento surgió luego de que el Consejo de Estado suspendiera el incremento salarial del 23,7 %, lo que llevó al Gobierno a anunciar un nuevo decreto de carácter transitorio.
Durante una reciente alocución, Gustavo Petro explicó que el salario mínimo móvil pretende romper con el esquema tradicional de ajustes anuales fijos.
En su lugar, propone un sistema dinámico que permita modificar el salario cuando cambien las condiciones económicas, con el objetivo de proteger el poder adquisitivo de los trabajadores y garantizar que los ingresos sigan cubriendo la canasta familiar vital.
Petro señaló que la idea de “movilidad” implica flexibilidad. Según explicó, si variables como la inflación o el costo de vida se modifican, el salario también debería hacerlo.
De esta manera, la remuneración dejaría de ser una cifra estática para convertirse en un mecanismo de protección frente a la pérdida del valor real del dinero.
Por su parte, el Gobierno nacional, a través de los ministros de Trabajo, Antonio Sanguino, y de Hacienda, Germán Ávila, anunció que se mantendrá el incremento del salario mínimo en un 23,7% para 2026, a pesar de la decisión del Consejo de Estado de suspender provisionalmente el decreto de reajuste.
Los funcionarios enfatizaron que en los próximos días se va a expedir un nuevo decreto provisional para garantizar los derechos adquiridos de unos 2,4 millones de trabajadores que ya perciben el ajuste.
Sanguino criticó la medida judicial por generar incertidumbre y reiteró que el aumento está alineado con criterios de la OIT, inflación y PIB, no siendo una decisión arbitraria.




