Una década después, Moana regresa a la pantalla grande para emocionar a dos generaciones al mismo tiempo
En 2016 una pequeña animada con cabello rizado y una relación mágica con el océano se coló en el corazón de millones de personas en todo el mundo, y diez años después Disney le devuelve la vida de la manera más literal posible. El live action de Moana no es solo una remake sino una celebración de una historia que no ha envejecido ni un solo día, y que ahora llega con la textura del mundo real: arena que se siente húmeda, olas que salpican de verdad, una aldea de Motunui construida ladrillo a ladrillo y actores de carne y hueso que cargan con la emoción de todo un pueblo polinesio en sus actuaciones. Catherine Lagaʻaia tiene 17 años, raíces samoanas y la responsabilidad más grande de su vida, y según todos los que han visto el material adelantado, la lleva con una gracia natural que recuerda lo mejor de la versión animada.
Lo que convierte este regreso en algo verdaderamente especial es que habla simultáneamente a dos generaciones: los adultos que lloraron con How Far I’ll Go en 2016 cuando tenían diez años y que ahora llevarán a sus hijos pequeños a ver la misma historia por primera vez. Esa capacidad de una franquicia para conectar en distintos momentos de la vida de una persona es la marca de los grandes clásicos, y Moana ya demostró que pertenece a esa categoría con Moana 2 superando los 1.000 millones de dólares. El 9 de julio en Latinoamérica, la hija del océano vuelve a casa más humana, más real y con la misma promesa de siempre: que los sueños más grandes se conquistan navegando hacia lo desconocido.




