Con la participación activa de líderes comunitarios y habitantes de todas las edades, la Comuna Seis de Pasto vivió una jornada de trabajo colectivo que fortaleció la unión vecinal y reafirmó el compromiso con el cuidado del medio ambiente.
El barrio La Palma, ubicado en la Comuna Seis del municipio de Pasto, fue escenario de una jornada de integración ciudadana y compromiso ambiental a través de una minga ecológica que logró reunir a gran parte de la comunidad. Desde horas de la mañana, familias enteras se dieron cita en los espacios comunes del sector, armados con palas, machetes, azadones y demás herramientas necesarias para emprender un trabajo colectivo en beneficio de todos.
La actividad fue liderada por un grupo de reconocidos dirigentes locales: Jhon Jurado, David Vallejo, María Alejandra Leiton, Alejandra Madroñero, Patricia Erazo, Paola Hernández y Jenny Salazar, quienes organizaron la logística, convocaron a los vecinos y motivaron a la comunidad a sumarse a una labor que buscaba mejorar la calidad de vida de los habitantes y fortalecer el sentido de pertenencia hacia el barrio.
Trabajo
Durante varias horas, hombres, mujeres, jóvenes y niños se distribuyeron las tareas para lograr un avance significativo en la recuperación de las zonas verdes. Algunos se encargaron de cortar la maleza, otros recogieron basuras y escombros, mientras que un grupo adicional podó los arbustos y adecuó los jardines comunitarios. La minga se convirtió en un verdadero ejemplo de trabajo colaborativo, donde cada persona aportó lo mejor de sí para transformar el entorno.
Los vecinos destacaron que estas acciones no solo permiten embellecer el barrio, sino que también generan un ambiente más sano y agradable para compartir en familia. Además, recalcaron que la unión entre residentes es clave para mantener la seguridad, el respeto y la armonía en la vida diaria.
Ambiente
La jornada también sirvió como un recordatorio de la importancia de cuidar la naturaleza y de preservar los espacios públicos. Los líderes señalaron que la defensa del medio ambiente comienza en casa y se fortalece en el barrio, mediante prácticas sencillas como no arrojar basura a las calles, proteger las zonas verdes y participar en iniciativas colectivas que refuercen la cultura ambiental.
La siembra de plantas ornamentales y la adecuación de pequeños espacios para el descanso fueron parte de las acciones realizadas, lo que contribuyó a generar conciencia sobre el valor de convivir en equilibrio con el entorno. Niños y jóvenes fueron protagonistas de estas labores, aprendiendo que la naturaleza debe ser respetada y cuidada como fuente de vida y bienestar.
Comunidad
Más allá del resultado físico de la recuperación de las zonas verdes, la minga ecológica del barrio La Palma dejó una enseñanza de cooperación y solidaridad. Los líderes comunitarios resaltaron que cuando los vecinos se unen, se puede lograr un cambio significativo no solo en la infraestructura del sector, sino también en la convivencia y en la proyección de un barrio más organizado.

