Una grave alerta ambiental encendió las alarmas en comunidades campesinas cercanas al Páramo de Pisba. Habitantes del municipio de Socha y de otras poblaciones vecinas denunciaron ante el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible una situación que califican como crítica: escasez de agua, presunta contaminación de fuentes hídricas y expansión de la actividad minera cerca de zonas de recarga del páramo.
La denuncia surge en medio de la temporada seca que afecta a varias regiones del departamento. De acuerdo con líderes de las Juntas de Acción Comunal de las veredas ubicadas en la parte alta de la zona, los nacimientos de agua que abastecen a varias comunidades han presentado cambios en su calidad y en su caudal durante los últimos meses.
Según testimonios recogidos, algunos habitantes aseguran que el agua que llega a los acueductos veredales presenta sedimentos e incluso olores extraños, lo que ha generado preocupación entre quienes dependen de estas fuentes para el consumo diario.
Los voceros comunales señalan que, aunque se han adelantado mesas de diálogo con autoridades y representantes del sector minero, persiste la inquietud por la cercanía de explotaciones de carbón a las áreas consideradas estratégicas para la recarga hídrica del páramo. En varias veredas, los sistemas comunitarios de abastecimiento han registrado una reducción considerable en el caudal disponible.
De acuerdo con datos entregados por las comunidades, algunos acueductos rurales reportan una disminución cercana al 60 % en el flujo de agua, situación que obliga a las familias a racionar el recurso y limita actividades agrícolas que dependen directamente del suministro hídrico.
La problemática también se enmarca en un contexto climático complejo. El IDEAM ha advertido que el país atraviesa un periodo de variabilidad climática que puede alternar entre sequías prolongadas y lluvias intensas, fenómenos que incrementan el riesgo de deslizamientos en zonas donde el suelo ya presenta alteraciones por actividades extractivas.
Ante este panorama, las comunidades solicitaron la intervención urgente de las autoridades ambientales y departamentales. Entre las peticiones se encuentran el envío de carrotanques para garantizar el suministro en veredas afectadas, una veeduría ambiental más estricta y la revisión de las licencias mineras en sectores considerados sensibles para la conservación del ecosistema.
Para los habitantes de la región, el problema va más allá de una discusión ambiental. Señalan que la supervivencia de las comunidades rurales depende directamente del agua que nace en el páramo. “Sin agua no hay campo”, repiten líderes campesinos, quienes advierten que la protección de estas fuentes hídricas es clave para el futuro del territorio y de quienes viven de la tierra

