Andrés Carlos e Iván hablaron sobre los altos índices de delincuencia en la ciudad y el abandono de las autoridades.
En la madrugada del 13 de febrero, delincuentes hurtaron más de 20 millones de pesos en cobre y otros materiales del depósito de reciclaje Cano, ubicado cerca de la terminal de transporte y del Distrito 1 de la Policía Metropolitana. El robo se suma a una serie de hechos delictivos ocurridos en la zona en las últimas semanas.
El empresario afectado, Andrés Carlos, manifestó que al llegar al establecimiento encontraron la puerta forzada y rastros de sangre, lo que indicaría que al menos uno de los delincuentes se habría lastimado, pero no solo se obtuvieron esas pruebas, pues también se pudo establecer que los ladrones dejaron pertenencias como gorras, lo que podría ayudar en la investigación.
Por otro lado, se logró conocer que la cuadra cuenta con una cámara de seguridad la cual es controlada por la secretaria municipal, cámara que no se encuentra en funcionamiento, una barrera para poder facilitar la investigación. Según Carlos, la policía tardó en atender el caso y solo después de insistentes llamados llegó la SIJIN. «Desde las 7 de la mañana llamamos y nada. Me tocó ir hasta allá y decir que periodistas iban a cubrir la noticia para que llegaran a hacer las investigaciones», denunció el afectado.
Se pudo conocer que los delincuentes se llevaron alrededor de 400 kilos de bronce y 500 kilos de cobre, además de herramientas de trabajo. Se cree que tardaron varias horas en completar el robo, lo que evidencia la falta de vigilancia en la zona. Comerciantes aseguran que este sector ha sido blanco de constantes robos sin respuesta efectiva de las autoridades.
Por otra parte, Iván, otro empresario afectado, expresó su preocupación por la inseguridad en el área. «Aquí hay muchos talleres y chatarrerías, pero también habitantes de calle y tráfico de drogas. Necesitamos un CAI y vigilancia nocturna», afirmó.
Por último, los comerciantes han presentado quejas ante la Defensoría del Pueblo y la Personería, pero no han recibido soluciones. Denuncian que la alcaldía ha ignorado el problema y solo ha intervenido en un parque cercano. «El terminal es una zona peligrosa. La alcaldesa debe actuar con hechos, no con redes sociales», concluyó un ciudadano.

