Miles de personas se movilizaron en Buenos Aires para protestar contra el feminicidio de tres jóvenes que fueron brutalmente asesinadas en un crimen que conmocionó a toda Argentina. Las víctimas fueron Lara Gutiérrez, de 15 años, y las primas Morena Verdi y Brenda del Castillo, de 20 años, cuyos asesinatos fueron transmitidos en vivo a través de redes sociales, aumentando la indignación y el repudio social.
Las investigaciones apuntan a que una banda de narcotraficantes fue responsable del crimen, utilizando la transmisión como advertencia. Cinco personas fueron detenidas —tres hombres y dos mujeres—, pero el presunto autor intelectual, un joven peruano de 20 años, permanece prófugo. Según la policía, las jóvenes fueron engañadas para subir a una camioneta con la promesa de asistir a una fiesta, cuando en realidad se trataba de un plan de represalia.
Durante los interrogatorios, uno de los detenidos mostró un video en el que se escucha a un líder de la banda afirmar: “Esto les pasa a los que me roban droga”. Las autoridades difundieron la fotografía del fugitivo con la esperanza de que sea identificado y capturado. Los cuerpos de las víctimas fueron hallados cinco días después de su desaparición, enterrados en un terreno en un suburbio al sur de la capital.
La tragedia generó una fuerte respuesta social. Familiares y ciudadanos marcharon hacia el Congreso exigiendo justicia y mayor protección para las mujeres. El padre de Brenda expresó entre lágrimas la imposibilidad de reconocer el cuerpo de su hija por la brutalidad del crimen, mientras que el abuelo de las primas calificó a los asesinos de “sanguinarios”, resaltando la crueldad inhumana de lo ocurrido.
El caso reavivó la preocupación por la violencia de género en Argentina, donde, según organizaciones de monitoreo, una mujer es asesinada por un hombre cada 36 horas. La protesta no solo exigió justicia para Lara, Morena y Brenda, sino también un llamado urgente a reforzar las políticas de prevención y protección de mujeres y niñas en el país.

