Un momento de extrema tensión se vivió durante la final del Procar 4000 en el autódromo Roberto Mouras de La Plata, cuando un auto se despistó a gran velocidad y estuvo a punto de provocar una tragedia fuera de la pista.
El incidente ocurrió tras un toque entre los pilotos Lucas Granja y Gastón Rossi, lo que derivó en la pérdida de control de uno de los vehículos. El auto salió de la trayectoria y se dirigió hacia una zona donde había personas, generando escenas de pánico.
En las imágenes que circularon en redes sociales se observa cómo al menos tres personas corrieron desesperadamente para evitar ser atropelladas, logrando apartarse segundos antes de que el vehículo pasara por el lugar. El episodio fue calificado como un verdadero “milagro” debido a la cercanía del impacto.
A pesar de la gravedad del susto, no se reportaron heridos de consideración. Sin embargo, el hecho reavivó el debate sobre las medidas de seguridad en competencias automovilísticas y la ubicación de auxiliares y personas autorizadas cerca de la pista.
Tras la carrera, el episodio generó fuerte repercusión entre fanáticos y en el ambiente del automovilismo, donde se insistió en la importancia de reforzar los protocolos para prevenir situaciones de alto riesgo en futuras competencias.




