El debate político en Cali se intensifica en medio de denuncias y desmentidos sobre un presunto estallido social vinculado al contexto electoral. La campaña de Abelardo De La Espriella y sectores locales han advertido que la ciudad estaría en riesgo de un nuevo episodio de violencia. Frente a ello, el Pacto Histórico negó categóricamente cualquier plan de desestabilización atribuido a la campaña de Iván Cepeda o al gobierno de Gustavo Petro.
El senador Alexander López fue enfático al señalar que se trata de una “estrategia politiquera” de De La Espriella, a la cual —según dijo— se habría sumado el alcalde Alejandro Eder. “Se inventan que se está promoviendo un estallido. Eso es completamente falso”, afirmó. Sin embargo, la contundencia de sus palabras contrasta con la memoria reciente de Cali, marcada por el paro nacional de 2021, cuando la ciudad fue epicentro de disturbios, muertes y graves vulneraciones de derechos humanos. Ese antecedente alimenta la desconfianza de quienes consideran que no se puede descartar del todo la posibilidad de nuevos brotes de violencia.
Durante la rueda de prensa, miembros de la coalición Alianza por la Vida anunciaron acciones legales contra el alcalde Eder, exigiéndole pruebas de sus señalamientos. Hasta ahora, no existen declaraciones públicas del mandatario que confirmen evidencias concretas de un plan de estallido, aunque sí ha reiterado que no tolerará “actos de terrorismo”. La ausencia de pruebas verificables genera dudas sobre la veracidad de las denuncias, pero también sobre la solidez del desmentido oficialista.
El escepticismo se alimenta de hechos recientes, como los disturbios en la Universidad del Valle, donde un carro fue alcanzado por una papa bomba. Aunque la Asamblea estudiantil rechazó el tropel, el episodio fue calificado por las autoridades como un “acto terrorista”. A ello se suman los chats divulgados por el exconcejal Juan Martín Bravo, en los que se mencionan bloqueos y ataques, aunque sin validez judicial.




