Si los antiguos griegos, a quienes le debemos las bases de lo que hoy entendemos como democracia y los diferentes procesos que esta conlleva, asistieran hoy a las elecciones de cualquier rincón del planeta, muy seguramente regresarían a sus tumbas asqueados de lo que se ve en todo lugar, y lastimosamente, también esta situación ha llegado a nuestro terruño.
Antes se hablaba que la teja, el ladrillo, los bultos de cemento y los tamales estaban a la orden del día para comprar conciencias, pero ahora estamos ante un panorama más desolador, y lo digo con conocimiento de varias denuncias hechas por todos los medios habidos y por haber, pero nadie le pone atención a las mismas. Ahora se constriñe al electorado obligando a apoyar a “x” o “y” candidatura para así prorrogar el contrato en la entidad en donde se viene laborando.
Pero ¿Por qué hacer eso?, tengo dos hipótesis, la primera es porque la impopularidad de los candidatos y sus apoyos, hacen que sean figuras públicas repelentes, pues detrás de sus caritas buenas, hay una incompetencia y autoritarismo que impide que sean un producto fácil de vender.
En segundo lugar el poder es necesario para mantener a las fichas en los cargos públicos, y así evitar cualquier filtración de información que denote los manejos no tan pulcros con los que se ha venido llevando la administración pública.
Igualmente si se sigue en el poder, con facilidad se podrá participar de las roscas en las cuales se reparten a diestra y siniestra los contratos públicos al son de la mejor coima acompañados de la deliciosa “mermelada”.
Muchos de los que obligan a votar por un candidato determinado son abogados, pero aún así les importa un comino que en el código Penal Colombiano, mas puntualmente en su artículo 387 se consigna el constreñimiento al sufragante como un delito expresando que “El que amenace o presione por cualquier medio a un ciudadano o a un extranjero habilitado por la ley, con el fin de obtener apoyo o votación por determinado candidato o lista de candidatos, voto en blanco, o por los mismos medios le impida el libre ejercicio del derecho al sufragio, incurrirá en prisión de cuatro (4) a nueve (9) años y multa de cincuenta (50) a doscientos (200) salarios mínimos legales mensuales vigentes…” El mismo artículo continua diciendo…”La pena se aumentará de la mitad al doble cuando la conducta sea realizada por servidor público, cuando haya subordinación o cuando se condicione el otorgamiento o acceso a beneficios otorgados con ocasión de programas sociales o de cualquier otro orden de naturaleza gubernamental”
La definición del delito es exacta y no da espacio para claros oscuros, quien obliga a votar por alguien así sea ofreciendo una dadiva o amenazando con hacer algo en su contra, debe pagar cárcel, por esa razón insto a quienes se ven inmersos en este tipo de situaciones a hacer sus respectivas denuncias, graben, tomen fotos, guarden los pantallazos, logren tener elementos probatorios precisos para que, se haga la denuncia respectiva ante los medios de control, y eso sí, no dejen eso alli, porque como ya sabemos, los tentáculos de estos pulpos de la corrupción están por todos lados, por eso difundan la información por las redes sociales y recurran a los medios de comunicación, puesto que para eso estamos, para servir, no para cobrar y callar.
Si ustedes señoras trabajadoras y trabajadores actúan ante estos tipejos, la ciudadanía les recompensara por su servicio a la misma, porque una denuncia a tiempo nos puede librar de 4 años más de obras abandonadas a medio terminar, de contratos firmados sin los requisitos legales, de las jugaditas de último momento para aprobar proyectos, de la tomadera de pelo al deporte y a la cultura, de los amiguismos y los gobiernos títeres y demás… Si así actuaran, que Dios y la Patria los premio, pero sino, que Dios y la Patria los castiguen


