Han pasado más de 40 años, desde 1977, cuando se escogió y se proclamó el mes de octubre como el mes del artista colombiano; desde entonces en nuestros país se viene celebrado el mes del artista colombiano, el mes del artista nariñense, para nuestro caso, y qué bella oportunidad para que, desde los diferentes estamentos gubernamentales y culturales, les rindamos verdaderos y significativos testimonios de reconocimiento y gratitud a toda esa gama de artistas y compositores nariñenses, y qué bueno que sean en vida, “en vida hermano, en vida”.
Generalmente en nuestro país y Pasto, no es la excepción, parece ser una norma, que los homenajes, los reconocimientos, con sendos decretos y resoluciones, se hagan “póstumos” en la iglesia donde se realizan las honras fúnebres de este o aquel artista, “ya dejemos esta vaina”- dijo un buen amigo, los reconocimientos hagámoslos en vida.
Todos sabemos y hasta nos enorgullecemos y sacamos pecho “como pavos reales” cuando nuestros artistas triunfan en otras latitudes, pero no les damos la importancia que realmente se merecen, tampoco el tratamiento justo, un tratamiento que dignifique su vida, su profesión, los contentamos con un “pinche mercado”, con un insignificante auxilio económico, aunque para esta época de pandemia fueron apenas buenos, pero eso no basta, tampoco esas ayudas llegaron a quienes realmente las necesitaban, pensemos realmente en sus precarias situaciones sociales y económicas.
Nuestros artistas que, a través de la historia, han puesto muy en alto el nombre de su patria chica, el nombre de su comarca nariñense; esos que desde las liras y las cuerdas de sus guitarras, su tiples y requintos, le cantan al amor, a la vida, a la mujer amada, a los paisajes de todos los colores; aquellos que con sus pluma tierna y delicada inspiración le han escrito y le han compuesto sus mejores y sentidos versos y convertirlas luego en bellas canciones, merecen todo el apoyo gubernamental y no solo para los compositores, también para los artistas de las diferentes manifestaciones del arte.
Con este fin, después de un año se receso por la pandemia, nuevamente La Fundación Cultural Musurunakuna, el sábado 30 de octubre, de manera virtual, llevará al cabo el XXIII Concurso intercolegiado “La Nueva Estrella Estudiantil de la Canción”. Modalidad: Intérprete de la Música Andina Colombiana, donde se rendirá homenaje a una destacada y brillante compositora nariñense.
Por: Jorge Arturo Bravo

