El mercado internacional del café atraviesa una nueva etapa de alta volatilidad, marcada por la evolución de los precios, las expectativas sobre las cosechas y los cambios en los patrones de consumo. La Organización Internacional del Café (OIC) mantiene un seguimiento permanente de estos movimientos a través de su Informe del Mercado del Café, publicación que analiza precios, comercio y el equilibrio entre oferta y demanda.
Los datos más recientes muestran un panorama complejo: aunque los precios internacionales registraron una recuperación importante durante junio de 2026 después de tocar mínimos de casi dos años, el promedio mensual todavía quedó por debajo del registrado en mayo. Al mismo tiempo, las exportaciones de arábica continúan mostrando debilidad frente al avance del robusta.
Esto significa que hablar de una recuperación del café requiere matices. El mercado sí experimentó un fuerte rebote de las cotizaciones durante junio, pero la OIC no atribuye ese movimiento principalmente a un repunte del consumo en el sudeste asiático. Los principales factores señalados por la organización fueron las preocupaciones climáticas, especialmente las relacionadas con Brasil y las perspectivas de un fenómeno de El Niño de gran intensidad.
Un mercado que volvió a moverse con fuerza
El Precio Indicativo Compuesto de la OIC, conocido como I-CIP y utilizado como uno de los principales referentes internacionales del sector, promedió 248,90 centavos de dólar por libra en junio de 2026.
La cifra representó una caída de 2,8 % frente a mayo, por lo que, si solamente se comparan los promedios mensuales, no puede hablarse de una recuperación generalizada.
Sin embargo, el comportamiento dentro del propio mes fue mucho más significativo.
Durante las primeras jornadas de junio, el indicador continuó con la tendencia descendente que había caracterizado los meses anteriores y llegó a 231,96 centavos de dólar por libra el 9 de junio, su nivel más bajo en casi dos años.
A partir de ese momento el mercado cambió de dirección. El I-CIP llegó a subir 17,4 % desde ese mínimo, hasta alcanzar 272,39 centavos de dólar por libra al cierre de junio, un máximo de dos meses.
La diferencia entre el promedio mensual y el comportamiento de las cotizaciones durante el mes es importante. El promedio todavía refleja la caída registrada al comienzo de junio, mientras que el rebote posterior muestra cómo cambió rápidamente la percepción de los operadores respecto al suministro futuro.
El clima vuelve a ser protagonista
Uno de los principales elementos detrás del cambio de tendencia fue el clima.
La OIC señaló que durante junio aumentaron las expectativas de que pudiera desarrollarse un fenómeno de El Niño de gran intensidad, conocido en algunos análisis como «Super El Niño». Informes meteorológicos de Japón y Estados Unidos elevaron hasta 67 % la probabilidad de este escenario hacia finales de 2026.
La preocupación del mercado está relacionada con el posible impacto de este fenómeno sobre varias regiones productoras de café.
Entre las áreas que podrían experimentar condiciones más secas se encuentran partes del sudeste asiático, especialmente Indonesia y Vietnam, dos países fundamentales para el suministro mundial de robusta. En otras regiones productoras, el fenómeno podría provocar patrones de lluvia diferentes y afectar el desarrollo o la recolección de los cultivos.
Para los operadores del mercado, la posibilidad de que las condiciones climáticas deterioren la producción futura aumenta el riesgo de una oferta menor a la esperada. Esa percepción puede provocar compras anticipadas y, por consiguiente, ejercer presión al alza sobre los precios.
Brasil también enfrenta dificultades durante la cosecha
El otro gran factor que impulsó el cambio de sentimiento fue la situación de la cosecha brasileña.
Brasil es uno de los actores centrales del mercado mundial y tiene una importancia particularmente grande en el segmento del arábica. Durante junio, las lluvias fueron considerablemente superiores a lo habitual en algunas zonas productoras, especialmente en Minas Gerais.
El exceso de precipitaciones retrasó las labores de recolección y secado y generó preocupación por la calidad de los granos.
Según los datos citados en el informe de junio, al 24 de junio la cosecha brasileña 2026/27 llevaba un avance de 44 %, frente al 51 % registrado en la misma fecha del año anterior y a un promedio de cinco años de 47 %.
La situación resulta especialmente relevante para el arábica, ya que buena parte del retraso se concentró precisamente en las zonas donde se produce esta variedad.
Así, el mercado pasó rápidamente de preocuparse por una posible abundancia de café a prestar mayor atención a los riesgos que podían afectar la disponibilidad inmediata y futura.
¿Qué está pasando específicamente con el café arábica?
El arábica continúa siendo uno de los segmentos más importantes del comercio internacional, pero sus indicadores recientes muestran señales mixtas.
En mayo de 2026, las exportaciones mundiales de café verde alcanzaron aproximadamente 10,8 millones de sacos de 60 kilogramos, una disminución de 4,1 % frente a mayo de 2025.
La reducción estuvo impulsada principalmente por los arábicas.
Las exportaciones de este grupo alcanzaron 6,46 millones de sacos, frente a 7,12 millones un año antes, lo que representa una caída de 9,3 %. La OIC señaló además que las exportaciones de arábica acumulaban una tendencia descendente prolongada.
En contraste, las exportaciones de robusta aumentaron.
Los envíos de robustas llegaron a 4,34 millones de sacos en mayo, un crecimiento de 4,8 % frente a los 4,14 millones registrados un año antes.
Este comportamiento está modificando la composición del comercio mundial de café y muestra que el robusta está teniendo un papel cada vez más importante en el abastecimiento internacional.
El robusta gana espacio frente al arábica
La evolución del robusta ayuda a comprender por qué el mercado del café no puede analizarse únicamente desde el comportamiento del arábica.
El robusta tiene una presencia especialmente importante en países del sudeste asiático como Vietnam e Indonesia. Además, la industria utiliza ambas variedades en diferentes proporciones para elaborar mezclas destinadas a distintos segmentos del mercado.
Durante los últimos meses, el aumento de la disponibilidad de robusta ha permitido que algunos tostadores sustituyan parcialmente arábica por robusta en determinadas mezclas. La propia OIC señaló este fenómeno como uno de los elementos que han influido en la demanda relativa de ambas variedades.
Esto genera una dinámica interesante: cuando el robusta está disponible y resulta relativamente competitivo, algunos compradores pueden reducir su exposición al arábica. Pero cuando existen problemas de suministro en regiones productoras de robusta, la presión puede trasladarse nuevamente hacia el arábica.
Por esa razón, lo que sucede en Vietnam e Indonesia puede terminar teniendo consecuencias sobre los precios internacionales de otras variedades.
Asia aumenta su peso en el consumo mundial
El crecimiento del consumo asiático es, en efecto, uno de los cambios estructurales más importantes del mercado mundial del café.
Los datos de la OIC muestran que Asia y Oceanía han incrementado de manera importante su consumo en los últimos años. En el balance correspondiente a 2024, la organización estimó un consumo regional de aproximadamente 47,45 millones de sacos, frente a 44,16 millones en 2023, un aumento de 7,4 %.
Esta evolución es relevante porque Asia no solamente es una región productora. También se ha convertido en un mercado consumidor cada vez más importante.
Vietnam e Indonesia tienen una doble condición estratégica: son grandes productores y, al mismo tiempo, cuentan con mercados internos que han ido desarrollando una cultura cafetera cada vez más sofisticada.
Por ello, parte del café producido en la región puede terminar destinándose al consumo interno en lugar de dirigirse completamente a los mercados de exportación.
El sudeste asiático no explica por sí solo el rebote de los precios
Aunque el crecimiento del consumo asiático es un factor importante para entender la evolución estructural del mercado, es necesario evitar una conclusión incorrecta: la OIC no señala que el fuerte rebote de las cotizaciones observado en junio de 2026 haya sido provocado principalmente por un repunte del consumo del sudeste asiático.
Los datos más recientes apuntan principalmente hacia otros factores.
El rebote de junio estuvo relacionado con el temor a problemas de suministro derivados del clima, las perspectivas de El Niño y las dificultades que enfrentó la cosecha brasileña.
De hecho, el panorama de oferta había mejorado durante los meses anteriores, una situación que había contribuido a que los precios descendieran. La posibilidad de que esa mejora no fuera tan sólida como se esperaba provocó un cambio rápido en las expectativas del mercado.
El consumo asiático debe entenderse, por tanto, como un elemento estructural de la demanda mundial y no como la explicación única del repunte registrado durante junio.
Las existencias de arábica también generan preocupación
Otro indicador que merece atención son las existencias certificadas de arábica en Estados Unidos.
Durante junio, estas reservas descendieron hasta aproximadamente 0,41 millones de sacos, una disminución de 13,3 % frente a mayo y el nivel más bajo desde febrero de 2024.
Las existencias certificadas no representan todo el café disponible en el mundo, pero funcionan como una señal importante para los participantes del mercado.
Cuando los inventarios disminuyen, los compradores pueden quedar con un margen de seguridad más reducido ante interrupciones inesperadas. Si al mismo tiempo aparecen problemas climáticos en países productores, el mercado puede reaccionar con mayor intensidad.
Esto ayuda a explicar por qué las noticias relacionadas con Brasil tuvieron un efecto tan fuerte sobre las cotizaciones.
Las exportaciones mundiales también muestran señales mixtas
El comercio internacional tampoco presenta una dirección uniforme.
En mayo de 2026, las exportaciones mundiales de todas las formas de café fueron de 12,38 millones de sacos, frente a 12,78 millones en mayo de 2025.
Durante los primeros ocho meses del año cafetero 2025/26, las exportaciones alcanzaron aproximadamente 94,82 millones de sacos, prácticamente en línea con los 94,94 millones registrados en el mismo período de la campaña anterior.
La diferencia se encuentra en la composición de esos envíos.
Mientras el arábica pierde participación, el robusta está aumentando sus volúmenes de exportación. En los doce meses terminados en mayo de 2026, las exportaciones de arábica sumaron 81,84 millones de sacos, frente a 84,84 millones en el período anterior.
En cambio, las exportaciones de robusta subieron hasta 59,28 millones de sacos, frente a 53,41 millones un año antes.
El mercado, por lo tanto, no solamente está experimentando cambios en el nivel de precios, sino también una transformación en los flujos comerciales entre variedades.
¿Y qué significa esto para Colombia?
Colombia ocupa una posición particularmente importante en este escenario porque su producción está fuertemente asociada al café arábica y, específicamente, a los llamados Colombian Milds, una de las categorías utilizadas por la OIC para analizar los precios internacionales.
Durante junio de 2026, los Colombian Milds promediaron 324,60 centavos de dólar por libra, después de registrar un incremento mensual de 0,4 %. Los Other Milds, en cambio, descendieron 2,4 %, hasta 307,83 centavos.
La diferencia demuestra que no todos los cafés arábica responden de la misma manera a las condiciones del mercado.
La calidad, el origen, la disponibilidad, los costos logísticos y las condiciones específicas de cada cosecha influyen en el precio que reciben los productores y exportadores.
Para Colombia, un mercado internacional con precios elevados puede representar una oportunidad de mayores ingresos por exportación. Sin embargo, la volatilidad también aumenta los riesgos para productores, comerciantes, tostadores y consumidores.
Un mercado atrapado entre una mayor oferta y nuevos riesgos
El panorama internacional tiene dos fuerzas contrapuestas.
Por un lado, las perspectivas de producción han mejorado en algunos de los principales países productores. En particular, Brasil mantiene expectativas de una cosecha abundante para 2026/27. Esto podría aumentar la disponibilidad mundial y limitar la presión alcista sobre los precios.
Por otro lado, los riesgos climáticos siguen siendo elevados.
Una cosecha récord solamente puede traducirse en una mayor oferta si el café puede ser recolectado, procesado y comercializado sin interrupciones significativas. Las lluvias excesivas en Brasil demostraron durante junio que incluso una buena perspectiva de producción puede verse acompañada por problemas logísticos y de calidad durante la cosecha.
A esto se suma el riesgo de condiciones adversas en el sudeste asiático si se materializan escenarios climáticos como el previsto por los organismos meteorológicos.
El café entra en una nueva etapa de incertidumbre
Los datos disponibles muestran que el mercado internacional del café se encuentra lejos de una situación completamente estable.
La recuperación observada en las cotizaciones durante junio fue real, pero estuvo acompañada por una caída del promedio mensual frente a mayo. Al mismo tiempo, las exportaciones de arábica continúan débiles y las de robusta ganan terreno.
La demanda asiática, por su parte, se consolida como una de las grandes transformaciones estructurales del sector. El crecimiento del consumo en Asia y Oceanía aumenta la importancia de una región que tradicionalmente había sido identificada principalmente por su papel como productora.
En este contexto, Vietnam e Indonesia adquieren una importancia doble: son proveedores fundamentales para el mercado mundial y, simultáneamente, forman parte de una región cuyo consumo de café está creciendo.
Lo que viene para los precios del café
La evolución de los precios durante los próximos meses dependerá principalmente de cómo se combinen cuatro variables: producción, clima, exportaciones y demanda.
Una cosecha brasileña abundante y una recuperación de los flujos de exportación podrían ejercer presión a la baja sobre los precios. Por el contrario, problemas climáticos que reduzcan la producción o retrasen las cosechas podrían volver a generar tensión en el mercado.
El comportamiento del consumo asiático también será relevante. Si continúa aumentando, podría contribuir a sostener la demanda mundial y modificar los flujos tradicionales de comercio, especialmente en países que hasta hace poco estaban más orientados hacia la exportación.
La gran incógnita será, finalmente, el clima.
El café es particularmente sensible a las condiciones meteorológicas y los cambios en las precipitaciones, las temperaturas y los fenómenos extremos pueden afectar tanto la cantidad como la calidad de la producción.
Un mercado que seguirá bajo vigilancia
La información de la Organización Internacional del Café deja una conclusión clara: el mercado mundial del café está atravesando una transición en la que los tradicionales factores de oferta y demanda se mezclan con nuevos riesgos climáticos y cambios profundos en los patrones de consumo.
El fuerte rebote registrado en junio no significa que el mercado haya entrado definitivamente en una nueva fase alcista. Tampoco puede explicarse únicamente por un supuesto repunte del consumo en el sudeste asiático.
Lo que sí evidencia es que el equilibrio entre oferta y demanda sigue siendo frágil y que cualquier cambio en las expectativas sobre las cosechas puede provocar movimientos importantes en las cotizaciones.
Mientras Brasil busca completar una cosecha que podría ser muy abundante, Vietnam e Indonesia continúan siendo piezas esenciales del mercado asiático y mundial. Al mismo tiempo, el arábica mantiene su relevancia pese a la expansión de los envíos de robusta.
Para productores como Colombia, y para toda la cadena que conecta las fincas cafeteras con los mercados internacionales, el escenario exige seguir de cerca las cifras de producción, los inventarios, las exportaciones y las previsiones meteorológicas.
La Organización Internacional del Café mantiene precisamente ese seguimiento mediante sus informes mensuales, que analizan la evolución de los precios, el comercio y los balances de oferta y demanda del sector.
En otras palabras, el café no atraviesa simplemente un momento de subida o bajada de precios. Está experimentando una transformación global en la que el clima, el crecimiento del consumo asiático, la disponibilidad de arábica y robusta y la producción de los grandes países cafeteros definirán el rumbo del mercado durante los próximos meses.




