La baja natalidad y la migración juvenil están transformando la dinámica poblacional.
La reducción de nacimientos en Colombia continúa marcando una tendencia preocupante, y Boyacá se posiciona como uno de los departamentos más impactados. Según cifras recientes del DANE, durante 2025 se registraron 433.678 nacidos vivos en el país, lo que representa una disminución del 4,5 % frente a 2024. Sin embargo, en Boyacá la caída fue más pronunciada, alcanzando un 6,1 %, lo que evidencia un fenómeno más agudo en esta región.
Expertos señalan que este comportamiento está asociado a varios factores, entre ellos la migración de población joven hacia otras ciudades o países, así como la disminución en la tasa de natalidad. Este panorama estaría generando un proceso progresivo de despoblamiento en el departamento, especialmente en zonas rurales, donde cada vez es menor la presencia de nuevas generaciones.
Otro aspecto clave es el cambio en los patrones de maternidad. De acuerdo con los datos, las mujeres están teniendo hijos a una edad más avanzada. La mayor tasa de nacimientos se concentra actualmente entre los 25 y 29 años, seguida del grupo de 30 a 34 años, lo que confirma una tendencia de postergación de la maternidad. Factores como el acceso a la educación, la inserción laboral y las condiciones económicas influyen directamente en esta decisión.
Además, el promedio de hijos por mujer en Colombia se ubica en uno, una cifra históricamente baja que refleja un cambio significativo en la estructura familiar del país. Este indicador no solo impacta el crecimiento poblacional, sino que también plantea retos a futuro en términos de sostenibilidad económica, relevo generacional y demanda de servicios sociales.
Las proyecciones del DANE advierten que, si esta tendencia se mantiene, Colombia podría comenzar a registrar una disminución total de su población a partir del año 2043. En el caso de Boyacá, este escenario podría acelerarse, afectando el desarrollo regional y la dinámica social de sus municipios.
Ante este panorama, analistas coinciden en la necesidad de implementar políticas públicas que incentiven la permanencia de la población joven, fortalezcan las oportunidades laborales y mejoren las condiciones de vida en el departamento, con el fin de mitigar los efectos de esta transformación demográfica.



