Jorge Zambrano, coordinador.

Menores al volante, un riesgo que preocupa a Sandoná

Sandoná enfrenta una problemática creciente: más de 40 siniestros viales registrados en los últimos meses involucran a menores de entre 14 y 17 años. Ante esta situación, la Administración Departamental, a través de la Subsecretaría de Tránsito y Transporte, emprendió acciones urgentes para prevenir nuevos casos.

Las alarmas se encendieron en el sector educativo, donde las instituciones son conscientes del riesgo que enfrentan los estudiantes que conducen sin las medidas básicas de seguridad. Por ello, la Institución Educativa Santo Tomás de Aquino fue escenario de una jornada pedagógica orientada a fortalecer la cultura vial.

Actividad

La actividad reunió a estudiantes, docentes, padres de familia y directivos, con el propósito de generar conciencia sobre las consecuencias de manejar sin licencia, sin casco, sin Soat y, en algunos casos, bajo los efectos del alcohol.

Jorge Alberto Zambrano Rosas, coordinador académico y de convivencia del colegio, valoró el acompañamiento del gobierno departamental y recalcó la corresponsabilidad de las familias. “No podemos permitir que nuestros hijos accedan a vehículos sin la preparación ni la autorización legal necesarias”, enfatizó.

Durante la jornada, la estudiante María José Fajardo Guerrero invitó a sus compañeros a reflexionar sobre la importancia de preservar la vida propia y la de los demás, evitando conductas irresponsables al volante.

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Impacto

El subsecretario de Tránsito y Transporte, Wilson Bucheli Ordóñez, explicó que estas acciones se enmarcan en una estrategia para reducir el impacto del creciente parque automotor en los entornos escolares. “Queremos promover una movilidad segura, responsable y consciente desde las aulas”, afirmó.

La jornada incluyó charlas, demostraciones y espacios de diálogo para resolver inquietudes sobre normatividad, seguridad y prevención de accidentes.

Las autoridades municipales acompañaron la iniciativa, destacando que la seguridad vial es una tarea conjunta que requiere el compromiso de todos los actores.

La meta es clara: proteger la vida de los menores, inculcando desde temprana edad hábitos responsables de movilidad. Las decisiones tomadas en casa y en la escuela pueden marcar la diferencia entre la vida y la tragedia en las vías.