El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el lunes 10 de agosto de 2026 desencadenó una de las operaciones de emergencia más complejas de los últimos años. Mientras los organismos de socorro continúan con la búsqueda de personas entre estructuras colapsadas, las autoridades enfrentan otra tarea igualmente delicada: identificar a las víctimas mortales y garantizar que sus cuerpos sean entregados de manera digna a sus familiares.
En ese proceso, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses cumple un papel central. La entidad ha recibido cuerpos provenientes de Chocó, Caldas, Risaralda y Valle del Cauca, mientras sus equipos adelantan procedimientos científicos para establecer plenamente la identidad de las personas fallecidas.
Sin embargo, la magnitud de la emergencia y las afectaciones sufridas por algunas instalaciones obligaron a modificar temporalmente la operación en varias zonas del país. En el caso del Valle del Cauca, los cuerpos recuperados en Cali han tenido que ser trasladados a otras unidades, mientras la Fiscalía General de la Nación habilitó puntos de atención en Palmira y Tuluá para acompañar a las familias durante los procedimientos de reconocimiento y entrega.
Una emergencia que puso a prueba la capacidad forense del país
El sismo ocurrió el 10 de agosto y tuvo una magnitud reportada de 7,4. Sus efectos se extendieron por diferentes departamentos, con afectaciones especialmente graves en zonas de Chocó, Risaralda, Valle del Cauca y Caldas.
Las consecuencias no se limitaron a los daños materiales. La destrucción de viviendas y otras estructuras dejó numerosas personas fallecidas, heridas y desaparecidas, obligando a las autoridades a trabajar simultáneamente en rescate, atención médica, recuperación de cuerpos, identificación de víctimas y acompañamiento a las familias.
En ese escenario, la medicina forense se convierte en una pieza fundamental de la respuesta institucional. La recuperación de un cuerpo no significa que automáticamente pueda ser entregado a sus familiares. Antes es necesario establecer científicamente su identidad y completar los procedimientos legales correspondientes.
Al corte de las 3:00 de la tarde del 12 de agosto, Medicina Legal había informado el ingreso de 227 cuerpos relacionados con el terremoto. De ellos, 164 víctimas habían sido plenamente identificadas y 117 cuerpos ya habían sido entregados a sus familiares. Los cuerpos recibidos procedían de Chocó, Caldas, Risaralda y Valle del Cauca.
Cali, uno de los puntos que obligó a modificar la operación
Una de las principales dificultades surgió en Cali, donde las instalaciones de Medicina Legal resultaron afectadas por la emergencia.
Ante esta situación, las autoridades tuvieron que reorganizar el traslado y atención de los cuerpos recuperados en la ciudad. El director del CTI, José Luis Ramírez, explicó que en las zonas donde las sedes de Medicina Legal no estaban operando debido a las afectaciones, como ocurrió en Cali, se estaba realizando el traslado de los cuerpos recuperados.
Este punto es importante para entender cómo funciona la respuesta forense durante una catástrofe. La identificación no necesariamente tiene que completarse en el mismo lugar donde se recupera un cuerpo. Cuando una infraestructura queda inutilizada o no tiene capacidad suficiente para atender el volumen de víctimas, los cuerpos pueden ser trasladados a otras unidades que tengan las condiciones técnicas y operativas necesarias.
En el caso de Cali, los cuerpos procedentes de la ciudad están siendo entregados a sus familiares en la Unidad Básica de Medicina Legal de Palmira, según el reporte actualizado del 12 de agosto.
Palmira y Tuluá se convierten en puntos claves para las familias
Aunque se ha difundido la idea de que Medicina Legal habría habilitado “salas regionales” en Cali, Pereira y Buga, la información disponible muestra una situación diferente.
La Fiscalía General de la Nación habilitó dos puntos de atención en el Valle del Cauca: uno en Palmira y otro en Tuluá. La decisión se tomó como respuesta a las afectaciones ocasionadas por el terremoto en la sede de Medicina Legal de Cali.
En Palmira se dispuso un equipo especializado para acompañar a las familias y facilitar, en coordinación con Medicina Legal, los procedimientos relacionados con el reconocimiento e identificación de los cuerpos recuperados en Cali. Allí también trabajan fiscales y asistentes encargados de orientar a los familiares en los trámites necesarios para obtener el acta de entrega.
En Tuluá se implementó un esquema similar para atender a las familias relacionadas con cuerpos recuperados en Buenaventura. La finalidad es reducir los desplazamientos innecesarios y proporcionar acompañamiento institucional durante una etapa especialmente difícil para quienes buscan confirmar el destino de sus seres queridos.
Para realizar estos procedimientos, la Fiscalía indicó que los familiares deben presentar su documento de identidad, una fotocopia del mismo y el registro civil que permita acreditar el parentesco.
¿Qué papel tienen Pereira y Buga?
Pereira y Buga sí aparecen dentro de la operación forense relacionada con la emergencia, pero no porque se haya confirmado la creación extraordinaria de nuevas “salas regionales” para el terremoto.
Pereira cuenta con una Dirección Regional de Medicina Legal y tiene un papel particularmente importante debido al elevado número de víctimas identificadas en esa zona. En el reporte del 12 de agosto, Pereira concentraba la mayor cantidad de identificaciones.
En el primer balance de ese día, Medicina Legal reportó 69 víctimas identificadas en Pereira, 25 en Cali, tres en Buga, tres en Sevilla, dos en Tuluá, tres en Buenaventura, 11 en Quibdó, cuatro en Manizales y una en Belén de Umbría.
Horas después, un nuevo corte elevó a 164 el número total de víctimas plenamente identificadas. En ese informe aparecen registros procesados por distintas unidades básicas, entre ellas Pereira, Manizales, Belén de Umbría, Cartago, Buenaventura, Buga, Sevilla, Tuluá, Roldanillo, Santander de Quilichao y Quibdó.
Esto demuestra que la respuesta forense no depende de una única morgue o laboratorio. En una emergencia de grandes proporciones, diferentes unidades pueden recibir, procesar o apoyar la identificación de cuerpos de acuerdo con las necesidades territoriales y la capacidad disponible.
La identificación no depende únicamente del reconocimiento visual
Uno de los aspectos más importantes de la medicina forense en una tragedia de esta magnitud es que la identificación de una víctima debe realizarse mediante procedimientos técnico-científicos.
La legislación colombiana contempla diferentes métodos de identificación, entre ellos las huellas dactilares, la odontología forense y el perfil genético obtenido mediante análisis de ADN. También pueden utilizarse otros elementos científicos cuando las circunstancias del caso lo requieren.
Esto significa que una familia no debe interpretar la identificación como un simple reconocimiento visual del cuerpo. El objetivo es obtener una identificación técnicamente sustentada que permita establecer con certeza quién es la persona fallecida.
En una emergencia con numerosos cuerpos, además, estos procedimientos deben realizarse manteniendo la individualización de cada caso, la documentación correspondiente y las condiciones necesarias para preservar la evidencia y la integridad de los procedimientos forenses.
El sistema de información busca conectar los datos de la emergencia
La identificación de las víctimas también requiere coordinar información procedente de diferentes instituciones.
La Fiscalía General de la Nación anunció la implementación de un Sistema Único de Información para facilitar el acceso a los datos necesarios y acelerar los procesos de identificación y posterior entrega de los cuerpos.
La fiscal general, Luz Adriana Camargo, explicó que la herramienta busca permitir que la información sobre las personas fallecidas pueda conocerse con mayor rapidez, con el objetivo final de facilitar una entrega digna a las familias.
La importancia de esta coordinación radica en que una persona fallecida puede ser recuperada en un municipio, trasladada a una unidad forense ubicada en otra ciudad y finalmente entregada a sus familiares mediante un procedimiento coordinado entre Medicina Legal, Fiscalía y otras entidades.
La situación de Cali evidencia precisamente esa necesidad de coordinación territorial.
La lofoscopia y la colaboración con la Registraduría
Uno de los procedimientos utilizados durante la emergencia es la lofoscopia, disciplina relacionada con el estudio e identificación mediante las crestas papilares, principalmente las huellas dactilares.
De acuerdo con información difundida durante la respuesta al terremoto, Medicina Legal está trabajando en coordinación con la Registraduría Nacional para realizar procesos de identificación mediante huellas.
Cuando las condiciones del cuerpo lo permiten, las huellas pueden convertirse en una de las herramientas más rápidas para establecer la identidad de una persona. Cuando esto no es posible, pueden ser necesarios otros métodos, como la comparación odontológica o los análisis genéticos.
La combinación de diferentes técnicas permite aumentar la confiabilidad del proceso y evitar identificaciones erróneas.
El Registro Nacional de Desaparecidos también cumple una función
Medicina Legal cuenta además con el Registro Nacional de Desaparecidos, una herramienta de carácter interinstitucional que reúne información relacionada con personas desaparecidas y cadáveres sin identificar.
En una emergencia masiva, este tipo de sistemas resulta especialmente importante porque permite cruzar información de personas reportadas como desaparecidas con los registros de cuerpos recuperados y sometidos a procedimientos forenses.
La identificación humana, en términos forenses, consiste precisamente en comparar diferentes características y variables que permitan individualizar a una persona y diferenciarla de las demás.
Por eso, la respuesta ante una catástrofe no termina cuando se recupera un cuerpo. Comienza entonces una segunda etapa científica y administrativa que puede requerir la participación de diferentes especialistas y entidades.
Más de medio centenar de cuerpos seguían pendientes de identificación
El corte de las 3:00 de la tarde del 12 de agosto permite dimensionar la magnitud del trabajo que todavía quedaba por realizar.
De los 227 cuerpos recibidos por Medicina Legal, 164 habían sido identificados plenamente. Esto dejaba 63 cuerpos que todavía no aparecían como plenamente identificados en el boletín correspondiente a ese corte.
La cifra, además, podía aumentar debido a que las operaciones de búsqueda y rescate continuaban en varias zonas afectadas. Es decir, los equipos forenses debían trabajar simultáneamente con los cuerpos ya recuperados y prepararse para recibir nuevos casos.
En una emergencia de estas características, cada identificación representa una respuesta para una familia que permanece a la espera de noticias.
Ocho menores de edad entre las víctimas identificadas
El reporte más reciente también confirmó la identificación de ocho menores de edad entre las 164 víctimas identificadas.
Medicina Legal mantiene protegida la identidad de los menores mediante el uso de iniciales en los registros públicos. Entre los casos reportados aparece un bebé de cuatro meses, además de niños y adolescentes de diferentes edades.
La protección de la identidad de los menores forma parte de las consideraciones de dignidad y protección de datos que deben tenerse en cuenta durante la divulgación pública de información relacionada con las víctimas.
Por esta razón, los boletines oficiales no deben interpretarse como simples listados de nombres, sino como documentos que cumplen una función informativa dentro de una emergencia en la que también existen obligaciones de protección de las familias y de los menores.
La entrega digna es la última etapa del proceso
Identificar científicamente a una persona fallecida es apenas una parte del procedimiento.
Después de establecer su identidad, deben cumplirse los trámites necesarios para autorizar la entrega del cuerpo a los familiares o a las personas legitimadas para recibirlo.
Medicina Legal ha señalado que las entregas se realizan en coordinación con la Fiscalía General de la Nación y en las sedes correspondientes. En el caso de los cuerpos relacionados con Cali, la Unidad Básica de Palmira adquirió especial relevancia debido a las condiciones de la sede de la capital del Valle.
El proceso tiene además una dimensión humana. Para las familias, la entrega del cuerpo representa el cierre de una etapa particularmente dolorosa y la posibilidad de realizar los actos funerarios correspondientes.
Por eso, la rapidez es importante, pero no puede estar por encima de la rigurosidad científica.
Una operación que continúa
La respuesta de Medicina Legal ante el terremoto de agosto de 2026 demuestra la importancia de contar con una estructura forense capaz de distribuir la carga de trabajo entre diferentes regiones cuando una emergencia supera la capacidad habitual de una sede.
Pereira, Buga, Palmira, Tuluá, Manizales, Buenaventura, Quibdó y otras unidades aparecen dentro de la operación de identificación y atención relacionada con la tragedia, mientras Cali enfrenta las consecuencias de las afectaciones sufridas en su infraestructura.
El punto central, sin embargo, no es la creación de nuevas “salas regionales”, una afirmación que no ha podido ser confirmada con las fuentes disponibles, sino la reorganización temporal de los servicios y la coordinación entre instituciones para evitar que las dificultades de infraestructura detengan la identificación de las víctimas.
Al mismo tiempo, la Fiscalía trabaja en la articulación de información y en el acompañamiento a los familiares, mientras Medicina Legal mantiene los procedimientos científicos necesarios para establecer la identidad de cada persona fallecida.
Con decenas de cuerpos todavía pendientes de identificación y con las labores de búsqueda aún activas, la medicina forense enfrenta una carrera contra el tiempo. Pero en este tipo de tragedias, la urgencia tiene un límite: cada identificación debe realizarse con rigor, respetando la dignidad de las víctimas y ofreciendo a sus familias una respuesta confiable.
La operación continuará mientras existan cuerpos por identificar y familias esperando noticias. Y, a medida que avancen los rescates y los análisis forenses, las cifras seguirán actualizándose.




