La medicina alternativa y las terapias complementarias continúan ganando espacio dentro de los sistemas de salud modernos como apoyo a los tratamientos médicos convencionales. Un estudio reciente publicado por Taylor & Francis analizó pacientes con enfermedades hematológicas y encontró que una parte importante recibió terapias complementarias dentro del entorno hospitalario para aliviar síntomas como dolor, ansiedad, depresión y neuropatías. Entre las prácticas más utilizadas estuvieron la acupuntura, las técnicas de relajación y las terapias mente-cuerpo, aplicadas bajo supervisión profesional.
Los investigadores señalaron que estas terapias no sustituyen los tratamientos médicos tradicionales, sino que se utilizan para mejorar la calidad de vida de los pacientes y fortalecer su bienestar emocional durante procesos clínicos complejos. Este enfoque forma parte de la llamada medicina integrativa, una tendencia que busca combinar tratamientos científicos con prácticas complementarias seguras y evaluadas clínicamente.
Sin embargo, especialistas advierten que el uso inadecuado de medicina alternativa puede representar riesgos importantes. Investigaciones recientes sobre Breast Cancer muestran que cuando algunos pacientes reemplazan terapias médicas convencionales por tratamientos alternativos sin respaldo científico, el riesgo de mortalidad puede aumentar considerablemente. Por esta razón, médicos y organismos de salud recomiendan que cualquier terapia complementaria sea utilizada únicamente como apoyo y nunca como sustituto del tratamiento principal.




