El DIM sale al Atanasio esta noche con el alma rota por la Sudamericana y la obligación de ganar igual
Independiente Medellín vive esta noche una de las situaciones más complicadas que puede enfrentar un equipo en el fútbol colombiano: salir a jugar un partido de Liga cuatro días después de una eliminación continental devastadora, a puerta cerrada en el estadio propio y ante uno de los rivales más incómodos del torneo. La derrota ante Vasco da Gama el martes con el gol de Thiago Mendes al minuto 85 dejó al vestuario rojo en un estado emocional muy delicado, y Amaranto Perea tiene el desafío enorme de convertir ese dolor en motivación para enfrentar a un Deportivo Cali que llega al Atanasio con confianza renovada y con la memoria fresca de la goleada 3-1 que le propinó al DIM en el primer semestre. Jugar sin público en el Atanasio Girardot por la sanción pendiente del club le quita al equipo antioqueño su arma más poderosa: la presión de miles de hinchas rojinegros empujando desde las gradas.
Lo que tiene a favor el DIM esta noche es que la Liga BetPlay no espera a nadie y que perder ante Cali en casa, aunque sea a puerta cerrada, sería el inicio de una crisis que podría complicar seriamente las aspiraciones del club en este segundo semestre. Perea sabe que su equipo tiene jugadores de calidad suficiente para ganar independientemente del estado anímico, y que la manera más rápida de sanar las heridas de la Sudamericana es precisamente ganando en la Liga. El técnico debutante necesita esta noche la reacción de carácter que defina si su proceso en el DIM tiene la solidez suficiente para superar los momentos difíciles que inevitablemente aparecen en cualquier temporada larga del fútbol colombiano.



