Pasto en los últimos días y con el retorno de los estudiantes a la presencialidad ha regresado a su cotidianidad; las rutas estratégicas y complementarias del transporte público vuelven a reactivarse con normalidad, ahora tiene gran afluencia de pasajeros, y al parecer el número de buses ha aumentado. Las zonas escolares, vuelven a estar repletas de automóviles que llegan hasta ahí, para dejar a los estudiantes en los centros educativos, a final de cuentas el tráfico en la ciudad retomó con fuerza.
Con esta misma “normalidad”, llegaron también las infracciones de tránsito y la poca conciencia vial; ahora en las calles de Pasto la ley de la selva es la que rige, que sobreviva el más fuerte. Y no me refiero a la fuerza física, sino más bien a la ‘malicia indígena’, al más vivo, al que pueda invadir el carril del otro con mayor facilidad.
La Administración municipal ha dispuesto diversos controles de tránsito que quizá y la mayor parte de su tiempo realizan su labor, pero transitar por la calle 18 en el sector de Maridíaz es casi imposible, una fila de carros parqueados que complican el tránsito en esta zona, que se ubican en donde mejor les parece, otros que ni siquiera encuentran lugar para parquearse, se detienen en mitad de la carretera para dejar en ese sector a sus hijos, hermanos o nietos.
Esto lo que nos demuestra es la falta de conciencia vial en la ciudad, todos apresurados por llegar a tiempo a sus lugares de empleo o a sus instituciones educativas se olvidan del respeto que debe primar hacia el otro en las carreteras, se olvidan también de las normas de tránsito que nos dicen que existen lugares donde no podemos parquear y que establecen que los peatones y los biciusuarios tienen prelación ante los demás medios de transporte.
Yo hace varios años utilizo la bicicleta para poderme transportar, ejercitarme y contribuir al cuidado ambiental, pero es todo un reto movilizarse en este medio de transporte en Pasto, en donde no existen las ciclorrutas necesarias para hacerlo, en donde compañeros de otros medios no respetan nuestra prelación, invadiendo nuestros carriles y quitándonos el poco espacio por donde transitar.
En Pasto y según lo reportado por la Secretaría de Tránsito y Transporte, durante 2021, hubo más de 17 mil 400 viajes en bicicleta, y esto solo teniendo en cuenta las cuatro zonas en donde existen contadores, en ese mismo año 4 biciusuarios murieron en siniestros viales, en el 2022 ya va 1 persona fallecida que hacía uso de este medio, y varios lesionados. A nivel nacional 471 muertes en accidentes viales eran usuarios de la bicicleta. Por esto mi llamado a las autoridades para que ejerzan un mayor control en las calles de Pasto, a que imponga las sanciones pertinentes y a que emprendan campañas de educación vial.
El llamado también es a la ciudadanía en general para que respetemos al otro, para que cumplamos con las normas de tránsito, a que quizá madruguemos más y no andemos con afanes, como lo decía en una de mis columnas anteriores, es preferible llegar tarde a no llegar.
Por: Christian Benítez Ramírez




