Una operación coordinada entre autoridades de América y Europa permitió la incautación de 17 toneladas de cocaína, considerada una de las mayores confiscaciones registradas a nivel mundial. El operativo involucró acciones conjuntas entre fuerzas de seguridad de Colombia, México, El Salvador y Francia.
El presidente Gustavo Petro destacó el resultado como un “golpe histórico” contra las redes internacionales del narcotráfico, subrayando la cooperación entre agencias policiales y aduaneras para rastrear cargamentos marítimos sospechosos.
Cómo se desarrolló el operativo
Según reportes oficiales, la droga fue detectada en varias fases del transporte internacional, principalmente en rutas marítimas utilizadas para enviar cargamentos ilícitos hacia Europa. La incautación se logró gracias a intercambio de inteligencia, monitoreo satelital y controles portuarios reforzados.
Autoridades europeas confirmaron que parte del cargamento fue interceptado en puertos franceses, mientras que en América Latina se realizaron capturas y allanamientos vinculados a la red logística.
Impacto internacional
El decomiso representa un golpe financiero significativo para organizaciones criminales transnacionales, ya que el valor estimado del cargamento en el mercado europeo podría ascender a cientos de millones de dólares.
Expertos en seguridad señalan que estas operaciones reflejan una mayor coordinación internacional, aunque advierten que las redes del narcotráfico tienden a reorganizarse rápidamente.
Debate y versiones
Aunque el Gobierno colombiano reivindicó un papel central en la operación, algunos países involucrados han precisado que se trató de un esfuerzo conjunto, con participación clave de autoridades portuarias y agencias de investigación europeas.




