Verstappen mejora en la segunda mitad del año pero Red Bull sigue siendo el gran problema
Tras un inicio de temporada catastrófico donde el RB22 llegó a estar más de 1.3 segundos por detrás en ritmo de carrera puro respecto a Mercedes, Verstappen comenzó a ver destellos de mejora a partir del GP de Miami, cuando Red Bull introdujo importantes actualizaciones incluyendo pontones laterales rediseñados y un nuevo alerón trasero, logrando reducir la brecha casi a la mitad según sus propias palabras. El segundo puesto en Madrid es la prueba más reciente de que el neerlandés sigue siendo capaz de extraer lo máximo de un coche que no está a su altura.
Sin embargo, el propio Verstappen ha sido brutalmente honesto sobre la situación: el coche sigue perdiendo rendimiento de manera impredecible entre sesiones e incluso dentro de la misma carrera, algo que describe como su «gran prioridad» a resolver. El nuevo reglamento técnico de 2026, que favorece la aerodinámica activa y la eficiencia híbrida, claramente no ha sido interpretado bien por Red Bull, y el tetracampeón sabe que sin un coche verdaderamente competitivo, sus posibilidades de pelear por un quinto título consecutivo en lo que queda de temporada son prácticamente nulas.



