Por: Tatiana Solarte.
El área de las matemáticas es una de las que más se nos atraviesa en nuestro aprendizaje. ¿Por qué? Por una razón muy simple: Los números son abstractos. Ponerles imagen es complicado a nivel cerebral y más cuando se aprenden a través de un libro de texto. Existe un método llamado Montessori, en el cual se busca que las matemáticas no solo se entiendan y se razonen, sino que se puedan manipular, tocar … Esa es la manera de hacer tangible y concretos conceptos abstractos.
Aprender las matemáticas jugando, es la manera más eficaz de acercar a los niños a este necesario, pero a veces caótico mundo de los números. Hacer que las matemáticas sean las favoritas de los niños, no siempre es tarea fácil, sin embargo existen ideas de juegos para aprenderlas en el día a día, de forma divertida.
El cerebro de un niño puede imaginar lo que es una casa, dos casas y tres, pero es difícil que un niño imagine lo que son 10.000 casas y sobre todo que entienda la diferencia con 100.000 casas. Son conceptos a los que es difícil ponerles una imagen precisa que le ayude a entender las cantidades. Se aprenden de forma abstracta, memorizando trucos o fórmulas.
Curiosamente en el método Montessori, matemáticas es una de las áreas favoritas de los niños. De hecho, hacen un trabajo previo manipulativo para preparar su cerebro respecto a la lógica, el orden y la memoria: tienen todo un equipo de materiales sensoriales que precisamente está enfocado a crear, a ordenar ideas y crear las bases de una mente lógica y matemáticas. Ordenar tamaños, pesos, longitudes, grosores, formas, texturas, etc.
En este sentido, existen formas mediante las cuales, en casa, se puede acompañar la inmersión al mundo de las matemáticas, con experiencias caseras y cotidianas. A continuación, encontraremos algunas ideas:
Ordenar palitos de helado según su longitud, fabricar números sensoriales (Ej. Dibujarlos sobre papel de lija y recortarlos, escribirlos sobre bandejas de arena), ordenar y clasificar palillos chinos, asociar piedras a cantidades, preparar recetas en familia (pesar ingredientes, calcular cantidades, ej. 3 cucharadas de harina), juego de tráeme (Ej. Tráeme 3 pinturas, tráeme 2 velas, tráeme 8 libros), invitarlo a pagar (Ej. En la panadería, el supermercado), calcular los gastos caseros (Ej. Seleccionar facturas, fijarse los meses, sumar el resultado total).
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Las matemáticas están presentes en la vida cotidiana. Fijarse en los números de las placas de los carros, en los precios, en las distancias, en los minutos, etc. ayuda a los niños a ir tomando consciencia de los números, las cantidades y las operaciones básicas.
Lo ideal y deseable, es que los niños y niñas puedan ser protagonistas de su propio aprendizaje, que lo vinculen a la vida y que encuentren la aplicación práctica en el día a día. Cuando el aprendizaje se vincula a la experiencia se genera una emoción. Invitemos a los más pequeños a vivenciar las matemáticas e integrarlas de forma divertida a sus vidas.




